Intelecto Opuesto

Dinero para evitar corrupción

El Instituto Nacional Electoral  informó que analiza solicitar a la Cámara de Diputados un presupuesto aproximado de tres mil millones de pesos para el financiamiento ordinario de los partidos políticos durante 2016

Adicionalmente, los partidos políticos recibirán financiamiento de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs) para sus actividades ordinarias y en los estados donde habrá comicios el próximo año, les entregarán los recursos correspondientes a las campañas electorales.

De acuerdo con el consejero Benito Naciff que ayer habló en las cápsulas noticiosas del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, se busca evitar que los candidatos, políticos y partidos “tengan que vender el alma al diablo para ganar una elección”.

Aunque sorprenda la frase el señor consejero, resulta una estrategia bastante atrevida y bien dirigida el combatir la intención de corrupción con buenas bolsas partidistas.

Es algo así como el tema de los salarios de los policías. Si fueran agentes bien pagados no tendrían que estar aceptando patrocinios. Lo mismo en la cadena de servicios, proveedores y todo lo que depende del cochino dinero.

La propuesta y planteamiento de nuestras autoridades electorales no es mala, sin embargo presenta un factor negativo que es el mismo que se discute y debate desde hace por lo menos 2 décadas. En un país con altos índices de pobreza y marginación, el exceso en gasto electoral resulta insultante y no porque sea malo sino por las situaciones que uno piensa o imagina que se podría hacer con dichas cuotas.

Tres mil millones de pesos, lo que pedirá el INE para la elección 2016; tan solo el Tuzobús costo mil millones. La Ciudad del Conocimiento la mitad de eso; los programas de vivienda ni superan en ocasiones los mil millones. En salud y educación aunque no hay presupuesto que alcance nunca, los billetes verdes mexicanos nunca están de más. 

Solo queda esperar a que el plan funcione y en verdad nadie de los actores políticos y partidos incurren en financiamiento irregular y por ende todo el gasto y esperanza de cambio de actitud y voluntad habrá quedado por los suelos.

De forma alterna, se habla igual de recursos estatales para el nuevo organismo electoral y si a eso sumamos sueldos y gasto corriente pues la cifra crece y crece hasta convertirse en algo, ahora sí, insultante.

Como sea, la partida monetaria para elecciones no se reducirá ni se evitará, y mucho menos se cambiará para hacer cosas para la gente. Eso uno lo dice para ver las cosas de forma diferente, de forma surreal si así se desea pensar.

En 2016 las elecciones habrán de intentar cambiar el pensamiento político del país y los partidos tienen la responsabilidad directa de que esto sea una realidad. La verdad, no lo creo.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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