Intelecto Opuesto

Después del debate

Luego de un fin de semana que nos dejó el primer debate de candidatos a gobernador en la historia de Hidalgo se avecinan las rectas finales y apuntalamientos en las campañas que buscan atraer la mayor cantidad de adeptos para la votación del domingo 5 de junio.

Pero ¿qué nos dejó el debate?, para muchos fue un encuentro en donde se dedicó más tiempo al ataque y la denostación que a las propuestas. Para otros, fue un evento sin precedentes que abrirá brecha para las siguientes elecciones en donde por ley se tendrá que organizar al menos una cita entre aspirantes a la gubernatura.

En redes sociales, su servidor se dio a la tarea de hacer una encuesta en donde a través de la herramienta de sondeo en Twitter pude medir el pulso de 253 participantes.

A la pregunta ¿Quién ganó el #DebatePorHgo2016?, respondieron el 58 por ciento que el triunfador fue el abanderado de la coalición Un Hidalgo con Rumbo, Omar Fayad Meneses; seguido del aspirante del PRD, José Guadarrama Márquez con el 23 por ciento de los votos; después el PAN con Francisco Xavier Berganza con el 15 por ciento de los votos y finalmente Salvador Torres de Morena con el 4 por ciento.

No se incluyó en la medición a la candidata del PT, Velia Ramírez Trejo, pues fue la única que no acudió al encuentro del sábado por la noche en la sede del Instituto Estatal Electoral; que bien pudo haber aprovechado la experiencia y sobre todo el ser ajena a los demás aspirantes no por su género sino porque nadie la hubiera tocado ni con el pétalo de un comentario (algo parecido a lo de Morena) y al presentar agenda para mujeres se hubiera llevado muchos aplausos de dicho sector. Error fatal de estrategia y planeación en campaña no haber asistido.

Ahora, el debate nos dejó una gran enseñanza. Ninguna intervención de 1 a 3 minutos o réplica de hasta 5 minutos es suficiente para tocar todos los temas que se requieren para orientar al voto.

Si se cree que se puede influir en el electorado y en la sociedad en general autoproclamándose como ganador de un debate que no lo fue se está subestimando al intelecto popular y de paso se confirma que la política y quienes la practican no creen en sus ciudadanos.

Por fortuna para unos o por desgracia para otros, el debate quedó manchado por los discursos de los candidatos que soltaron acusaciones y señalamientos hasta de la vida personal de unos y otros; y aunque fue llamativo el estilo con el que se enfrentaron, lo que se dijeron y se recordaron, no es el objetivo ideal para un encuentro entre aspirantes a gobernador.

Quienes estamos inmersos en la información política y de la sociedad hidalguense, no es grato saber que ya hubo un debate, que pueden darse más y que seguramente será un ejercicio cotidiano de aquí en adelante en cada una de las elecciones; por lo demás no se puede juzgar a uno u otro aspirante, ni siquiera dar ganadores por adelantado cuando lo medular no se pudo contrastar con un rigor más técnico y analítico, en cambio, también recibimos con cierto morbo los comentarios que se lanzaron, que para la comidilla política, el radio pasillo, los trascendidos y demás, es carne fresca y material para varios días.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com