Intelecto Opuesto

Designaciones complicadas

Elegir candidatos a las 84 presidencias municipales de Hidalgo les está costando más trabajo de lo esperado a los partidos políticos.

Y es que ante la desesperación de algunos sectores que integran los institutos con registro bajo las ordenes de líderes y representantes de pueblos y comunidades, así como las intenciones escondidas de la mayoría de ediles que intentan dejar a alguien en sus ayuntamientos ha provocado que este proceso se haya vuelto más turbio que las aguas negras que provienen de la Ciudad de México.

El mapa político de los municipios hidalguenses muestra un panorama tan diverso como complejo y de ahí que todo sea muy difícil de pronosticar para quienes analizamos desde afuera el futuro de las alcaldías, así como para los que deciden en los partidos el paso a dar con la selección de aspirantes.

En la actualidad, solo el PRI tiene una leve mayoría con 33 de los 84 municipios en su poder, aunque tiene 11 más en coalición con Nueva Alianza y el PVEM, donde no precisamente mantiene el control pues hay cabildo y puestos divididos entre todas las fuerzas políticas. De ahí siguen PAN con 8, PRD con 7, en tanto la alianza de ambos mantiene 8 más.

Esto da, 44 alcaldías para el PRI y sus aliados, 23 para PAN-PRD. Son 67 de las 84 que están en manos de las dos principales alianzas que volverán a medirse este 5 de junio en Hidalgo. Esto deja nuevamente en el aire todas las posibilidades de triunfo para cualquiera.

Por ello los partidos aplazaron hasta el último la designación de sus candidatos a ediles, pues entre el jaloneo de personajes locales y los que creen que por tradición familiar se merecen ser presidente o presidenta, nadie quiere errar y provocar una derrota que costaría mucho a sus respectivos partidos e intereses.

Por si fuera poco, desde antes de la designación ya hay connato y división en zonas donde, por ejemplo, elegirá el PVEM o Nueva Alianza al candidato a la presidencia, pues los priistas deseaban que ahí fuera uno de los suyos. Lo mismo con el PAN y PRD, en algunas zonas panistas, irá un candidato perredista y de no concretar una suma de fuerzas, una verdadera unidad ideológica y una empatía entre el designado y la militancia de la coalición, probablemente le jueguen en contra.

Queda una semana más para poder negociar entre aspirantes a presidencias, entre líderes de partidos y entre personajes que ya han amagado con irse, con voltear bandera, con no hacer nada o simplemente con mostrarse indiferentes. Los aspirantes mandan por ahora, pero al final, tendrá que verse si son leales a sus partidos o se manejan con agendas propias. Además, las autoridades electorales tendrán que revisar los perfiles y las cuotas de género y jóvenes como se acordó en la reforma política para Hidalgo.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com