Intelecto Opuesto

Desastre opositor

Los partidos de oposición en Hidalgo siguen sin poder consolidar una agenda de trabajo de cara a la elección del 5 de junio debido a que aún no definen a sus principales contendientes para candidaturas como gobernador, presidentes municipales y diputados locales.

Esto merma no solo las aspiraciones de quienes dicen defender el concepto de la alternancia política en un estado en donde lleva gobernando desde siempre una misma expresión, y que por más que digan y repitan que quieren y buscan un cambio, sus reacciones tardías, su actitud temerosa, sus pugnas internas por el control de un "pedacito" del partido, los tienen más que nunca en la lona, al fondo del escalafón política hidalguense.

No se si sea apatía generalizada, o demasiada inconformidad de parte de la ciudadanía, que ni atrayendo a viejos políticos de otrora glorias en el poder y fama nacional e internacional se acerca el pueblo.

Lo vimos esta semana en la que Andrés Manuel López Obrador realizó una "gira" de trabajo por diversos municipios del estado; el dos veces ex candidato a la Presidencia del país permaneció en Hidalgo desde el miércoles pasado y no pasó mucho. Plazas semi vacías, jubilados, tercera edad, niños sosteniendo cartulinas, una imagen deplorable de lo que alguna vez llegó a ser el fenómeno social del obradorismo encumbrado en una Zócalo repleto de almas de "izquierda".

Lo vemos con el PRD en la actualidad, con aspirantes que llevan hasta 40 años en los puestos públicos como el profesor José Guadarrama Márquez, cuya aspiración es legítima y seria y no tendría nada que ver los años o puestos o partidos en los que ha militado, si no fuera porque el PRD trata de renacer de las cenizas en las que fue enterrado hace apenas un par de años por su propia dirigencia nacional. Por otro lado, el sol azteca intenta salir a competir contra todo un sistema partidista y de aliados multicolores que se agrupan, ahora, a la sombra del virtual candidato del PRI a gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, quien camina sin contratiempos no solo a la campaña, sino a la sucesión.

Lo anterior es producto de una pésima planeación política de parte de los demás participantes de nuestra democracia hidalguense, pues aunque están presentes en el papel, en la realidad no lo están; es decir, son pero no son. O mejor dicho, parece que son pero no lo son.

Me queda claro que teniendo enfrente a un partido con más de 80 años en el poder estatal y con la experiencia de tener profesionales del voto y del arrastre en campañas, es fácil darse por vencido y dejar que sigan los años y las décadas.

Sin embargo, hay una mínima posibilidad de que la situación sea más pareja en respeto al espíritu que dicen respetar y defender de la "democracia", que es la participación ciudadana. Mientras más gente salga a votar y esté presente en los procesos y tomas de decisión de los políticos, los partidos, las organizaciones y las administraciones locales, esto será más equitativo en cuanto a votaciones, y en cuanto al respeto mutuo que debe existir entre políticos y sociedad.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com