Intelecto Opuesto

Desaparición y tortura

Un hecho histórico se dio en la actual Legislatura federal en nuestro país al momento en que diputados y senadores acordaron poner manos a la obra en cuestión de desapariciones forzadas y tortura.

Es innegable que a medida que la situación de denuncias y casos de abusos y homicidios relacionados con autoridades de justicia y con gobiernos locales se han incrementado con el paso del tiempo, el peligro de que ocurran más escenarios como el de los 43 normalistas de Ayotzinapa se repliquen en el territorio nacional es muy probable. Por ello, es urgente y así lo vieron también los legisladores, contar con elementos jurídicos y normativos que pretendan inhibir este tipo de acciones.

De esta forma, tras la aprobación de –ojo 383 votos a favor de 500 que deben ser en su totalidad- la reforma al artículo 73, fracción XXI, inciso A, de la Constitución Política para facultar al Congreso de la Unión a legislar en materia de desaparición forzada de personas y de tortura, se deja un compromiso para la próxima Cámara para dictar una legislación secundaria que contemple la homologación de tipo penal de los delitos de desaparición forzada de personas y tortura de forma ejemplar, con castigos que en verdad sean de respeto y que busquen dar ese mensaje de autoridad para, valga la expresión, las propias autoridades.

En México, y lo ha dicho el propio Presidente, no caben los gobiernos autoritarios. Por más que se ataque o critique a una administración en particular, por más que se logre forzar la realidad para ver todo mal y de malas, ni aún así, es posible tener gobiernos imperialistas, que busquen ganar y arrebatarlo todo.

Con los cambios en la ley, se busca también agilizar la declaración de ausencia por desaparición forzada (para que no salgan con alargues legales y amparos), y que las víctimas indirectas puedan realizar sus trámites familiares y administrativos en forma ágil.

Según datos de la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos, de la Secretaría de Gobernación, se contabilizó la desaparición forzada de 26 mil 121 personas, entre el 1 de diciembre de 2006 al 30 de noviembre de 2012, más los casos de esa fecha a nuestros días, contando a los lamentables del estado de Guerrero del último año, pues no solo los normalistas están desaparecidos, sino decenas de personas que han sido reportadas entre la costa guerrerense y Michoacán, en el norte en Tamaulipas y en estados como Veracruz y Estado de México.

Debemos tomar en serio este asunto y por eso remarqué que solo 383 diputados federales estuvieron para votar a favor de la reforma para legislar en materia de desaparición forzada y tortura. Nadie está exento de padecer alguna situación de este tipo. Ni los propios políticos, ni los propios gobernantes. Mucho menos la ciudadanía. La desaparición forzada no debe existir, la tortura tampoco.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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