Intelecto Opuesto

Controlen a los policías

Es indudable que con las nuevas herramientas de la tecnología las denuncias ciudadanas han cobrado una fuerza implacable y prueba de ellos son los constantes videos que a diario se suben a redes sociales.

En el tema del abuso de las autoridades, este ha sido un tema de mucha polémica pues a la mayoría de quienes graban a elementos de seguridad pública en alguna detención o acción, se les asegura al igual que cualquier sospechoso por la comisión de un delito, en este caso, el de “grabar a un policía”.

No sólo Pachuca o varios municipios como Huejutla, Tulancingo, Ixmiquilpan, en prácticamente todo el país se repiten escenas en donde hay gritos y empujones, donde hay amenazas y signos de represión de ambas partes (ciudadanos y policías) en claro reflejo de lo que es ahora la autoridad: un aparato que infunde todo menos confiabilidad, y que emplea a personas que tampoco confían o creen en sus ciudadanos.

Los medios de comunicación son los primeros en denunciar hechos como los que graban ciudadanos o personas del ámbito público e incluso se han convertido en parte importante de la agenda social en páginas de Internet e impresos.

Así es como vemos, de forma cotidiana, como integrantes de fuerzas policiacas se unen pero para bajar de vehículos a personas que van a infraccionar por una multa de tránsito o bien porque no desean ser vistos en plena operación de sus facultades legales para pedirle a una persona que se calle y se deje someter, o porque una discusión sobre quien puede más o quien tiene más contactos ante los jefes y autoridades de los más altos niveles llega a un punto de lidiarse a golpes, entre otros muchos ejemplos más.

Lo que tanto criticamos en meses pasados sobre la alta incidencia en videos de peleas de jóvenes en diversas partes del país, parece replicarse pero con los policías y sus supuestos abusos.

En casos más extremos, la tendencia parece irse dehumanizando con actuaciones policiacas como las del estado de Guerrero en donde no se pudo detener a las policías municipales en contra de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Como ejemplo, este fin de semana en la Cámara de Diputados se reveló que hay cerca de 30 mil desaparecidos, siendo los más recientes los 43 estudiantes de la normal rural.

A la par, se planteó que la CNDH pueda mantener los programas de protección, defensa, promoción y observancia de los derechos humanos, durante la estrategia que implemente el Estado en el tema del combate a la inseguridad.

Se recordó que la Gendarmería Nacional tiene el propósito de ser el cuerpo de control territorial que permitirá el ejercicio de la soberanía del Estado en todos los rincones del país, sin importar su lejanía, aislamiento o condición de vulnerabilidad; sin embargo en su ordenamiento “no cita que deberá tutelar en todo momento los derechos humanos”. Controlen a las policías.

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