Intelecto Opuesto

Componentes de la crisis

La verdadera crisis del país, la que ha aquejado a los mexicanos desde hace tres décadas por lo menos como una forma constante de obstáculos para todas las generaciones y en detrimentos de millones de personas, es la económica.

No hay peor crisis que la de no tener suficiente dinero para mantener una forma de vida estable. De ahí han surgido y derivado los más grandes problemas a los que se enfrenta el país en la actualidad.

La pérdida del poder adquisitivo ha llevado a al desgajamiento del tejido social a través de conductas delictivas en las que el crecimiento urbano ha ponderado el enriquecimiento de sectores específicos (monopolios empresariales y gobierno) y el empobrecimiento de la mayoría, llevando al población a buscar salidas antisociales como la comisión de hechos constitutivos de delitos como lo que ocurre en zonas como Michoacán, Guerrero, Oaxaca, el norte del país, la zona fronteriza, donde la gente ha incursionado en el crimen por necesidad.

En la semana que culminó, por segunda vez consecutiva, especialistas en economía del sector privado consultados por el Banco de México estimaron que para lo que resta del año el nivel de precios será más alto pues consideran que la inflación general cerrará 2014 en 3.97 por ciento.

De acuerdo con una encuesta realizada por el organismo central correspondiente al mes de septiembre, para 2015 las previsiones para el nivel general de precios también se elevaron, al pasar de 3.45 por ciento estimado en agosto a 3.47 por ciento. Es decir, la expectativa es que todo cueste más y se pague más por los servicios, sin que haya un alza en los salarios.

Si a esto le sumamos los problemas propios de la vida natural como fenómenos climatológicos, inundaciones, tormentas, sequías y temperaturas extremas, la situación podría tornarse preocupante.

También, en días pasados, a través del documento “La Seguridad Alimentaria y la población rural”, el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, recordó que México es uno de los países más afectados por el cambio climático, y si bien la oferta de alimentos no ha presentado problemas estructurales que nulifiquen su circulación y consumo, es inquietante que, para satisfacer la demanda interna, se tenga que recurrir cada vez más a las importaciones que son productos más caros y cada vez menos accesibles para la población en general.

Se  puntualizó que la seguridad alimentaria puede tener impactos negativos si no se toman medidas adecuadas para disminuir la dependencia alimentaria del país y aumentar la producción de víveres por parte de quienes padecen pobreza y carencias alimentarias, así como dar un uso más eficiente del agua y tener modelos de producción sustentables.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

http://twitter.com/laloflu