Intelecto Opuesto

¿Campañas sin recursos?

El domingo dieron inicio las campañas rumbo a la elección del 7 de junio en Hidalgo en donde un total de 64 candidatos buscan ganar en las preferencias para llegar al Congreso de la Unión en la Ciudad de México y, desde allí, en una de las más altas tribunas de la nación, velar por los intereses de los hidalguenses.

Para ello, el Instituto Nacional Electoral fijó un tope máximo de un millón 260 mil 38 pesos para el gasto de campañas por cada aspirante en todo el país, incluido Hidalgo y sus siete distritos en donde se diputarán el mismo número de curules.

Si idealizamos un poco, y en caso de que cada candidato ocupe el máximo de su presupuesto para el proceso de recorridos, impresión de volantes, material electoral diverso, gasto de casas de campañas y personal, líneas telefónicas, insumos personales, entre otras cosas, se estaría derrochando (no existe otra frase para la definición) un total de 80 millones 642 mil 432 pesos en el puro proceso de campañas para los citados 64 candidatos a diputados federales en Hidalgo.

Sin embargo, y como se vio en el arranque oficial del día domingo en algunos puntos medulares como el Centro de Pachuca, la plaza pública de Ixmiquilpan, las cabeceras de Actopan y Huejutla, o las calles de Tulancingo y Tepeapulco, parece que la opulencia no será el elemento principal durante los recorridos.

En lo que parece ser una apariencia, el inicio del camino electoral el domingo pasado simuló un escenario desangelado, con equipos de campañas reducidos, con poca asistencia a los eventos –en comparación con arranques faraónicos de otras épocas y en el mismo tipo de elección- con brigadas que no lucieron ropa nueva de campaña, con los mismos artículos, los mismos pines (el de la suerte para muchos) e incluso, con no todos los partidos y candidatos en acción.

Al dar inicio a la campaña en la capital hidalguense, el dirigente del PRI en Hidalgo, Ricardo Crespo Arroyo habló precisamente de lo que será o intentará ser este periodo: austeridad. ¿Por qué? Se preguntaran muchos, si es precisamente en estas épocas cuando más circula el dinero entre partidos, gente, operadores, militantes, líderes de colonias y barrios, entre otros actores.

La respuesta no es una sino dos: primero, porque más allá de la intención de gastar los más de 80 millones de pesos que se pudieran echar a la elección para todos los candidatos, los recursos son dispares, el INE no da a todos lo mismo, además de que no a todos les llega presupuesto de campaña o simplemente nadie les proporciona (ni su propio partido) el dinero para que busquen el voto. La segunda: porque es esta elección una de esas en las que conviene el abstencionismo, en la que hablando de política, gana quien tenga más voto duro. Será quizá por ello que conviene no gastar de más en promoción del voto, que pase rápido y de noche, la elección del 7 de junio.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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