Intelecto Opuesto

Aprobando alegremente

Los diputados federales tuvieron ayer una serie de cálidas reuniones en comisiones legislativas en donde aprobaron alegremente darle impulso a todas y cada una de las disposiciones para la reforma hacendaria y fiscal propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto.

La Comisión de Hacienda y Crédito Público aprobó en lo general y en lo particular con 38 votos a favor, sin ni uno en contra y sin abstenciones, el dictamen que reforma el Código Fiscal de la Federación con lo cual se crea el buzón tributario; se amplía el uso de medios electrónicos para las operaciones que realizan los contribuyentes y se establecen medidas contra defraudadores.

Ayer también, las Comisiones Unidas de Hacienda y Crédito Público y de Economía aprobaron por unanimidad en lo general el dictamen con proyecto de decreto que reforma la Ley Aduanera para implementar el uso de medios tecnológicos que permitan fortalecer las transacciones entre importadores y exportadores, en donde incluso se podrá prescindir de un agente aduanal.

Son o me parece que se hacen cosas que no se han alcanzado totalmente a comprender. Decía por ahí un ex secretario de estado y que ahora es senador que se evidencia que no se lee en su totalidad las iniciativas y documentos presentados pues se aprueba alegremente todo por el hecho de cohesionar la política con la armonía legislativa.

La unidad partidista no cabe en la hechura de leyes; es el análisis social y de impacto económico, de estudios financieros, el que debe o debería dar la pauta para aprobar o rechazar alguna propuesta.

Todos sabemos que al final de cuentas no pasarán la eliminación del tratamiento a la región fronteriza, la eliminación de la exención a la compra, renta y pagos de hipoteca de casa habitación, así como la eliminación de la exención a los servicios de enseñanza pues no sólo representan una estocada mortal a los bolsillos del mexicano de todas las clases sociales, sino que es políticamente incorrecto.

Tal parece que los diputados federales –me extraña habiendo tantos y tan buenos perfiles en San Lázaro- se hayan inmiscuido como un actor más del Pacto por México y no como un poder de la nación con voz propia y autonomía para poder co gobernar este país.

El que se pronuncien en contra de un gravamen al IVA en colegiaturas no es defender al pueblo ni mucho menos velar por sus intereses; lo habría sido el contar con una propuesta propia, como organismo cameral, para que el sistema recaudatorio tenga las herramientas necesarias y no se trastoquen cuestiones vitales como el alimento, las medicinas y la educación.

Hace falta mucha chamba legislativa por todo el país y sobre todo que se tome conciencia de que estar sentado en una curul no debe ser tomado –aunque así lo sea- como un pago de factura tan a cabalidad y entreguismo.

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