Intelecto Opuesto

Alianza opositora, lejos de Hidalgo

El costo político que los partidos de oposición están dispuestos a dar con tal de unir fuerzas en contra de la alianza PRI- PVEM-Nueva Alianza en todo el país, incluido Hidalgo, parece ser más perjudicial que benéfico, y eso que aún faltan 5 meses para las elecciones.

Ayer mencionaba en este espacio que al interior del PRD, tanto en el estado como en una parte del Consejo Nacional, no están de acuerdo en ir coaligados con Acción Nacional en Hidalgo por una simple razón: el candidato a gobernador.

No es desconocido que siempre el partido blanquiazul condiciona el ir en unión política a sus pares políticos a que debe ser con quien ellos determinen o decidan; lo han hecho así en la última década en todo el país y este 2016 no es la excepción.

Por tal motivo, al interior del sol azteca parecen ya no estar en condiciones de regalar votos a otros partidos, sobre todo cuando abanderan a personajes que no son afines a sus intereses ni a sus corrientes; también, porque buscan renacer tras la crisis del año pasado que dejó tundido política y moralmente al PRD en todo el país.

Hidalgo es un buen coto para este instituto político, si retomamos que en la última elección para senadores consiguieron más de 300 mil sufragios, aunque con el factor de la elección presidencial que arrastró Andrés Manuel López Obrador y sus 15 o 16 millones de votos con los que se mantiene siempre en cada proceso federal.

Aún así, el hecho de que en Hidalgo generalmente suma buena cantidad de adeptos la "contra corriente", sea PRD, ahora Morena, sea Nueva Alianza cuando surgió, ahora Morena, o sea Encuentro Social que hizo más de 9 mil votos en 2015 en el estado, es motivo para replantear el tema de las alianzas y su productividad, sobre todo cuando vemos los resultados a la luz en gobiernos municipales y asambleas locales.

Hay en Hidalgo cerca de 400 regidores y síndicos de los cuales más de la mitad son producto de las alianzas, ya sea la del PAN-PRD o la del PRI-PVEM-Panal; ahora, tras más de 4 años en los encargos locales, dichos personajes han demostrado poca o nula lealtad ya no a una alianza que los impulsó, sino a sus propios partidos (porque sí los tienen).

Por otra parte, en lo más alto de las dirigencias políticas nacionales, el hecho de que Agustín Basave presentara su carta de renuncia la noche de este lunes al CEN de su partido, habla de una relación extrema entre los que quieren alianza a toda costa y quienes intentar rescatar a su partido.

No suma adeptos el PRD con este tipo de acciones, pero es entendible el papel de su aún líder nacional, quien trata de imponer su fuerza política por medio de todas las vías posibles. Dicen que él no quiere alianzas y, al verse forzado a firmarla en estados como Puebla y Veracruz, prefiere hacerse a un lado y no ser participe de algo con lo que no está de acuerdo.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com