Intelecto Opuesto

Adiós 2014

Te vas como empezaste, de forma fulminante y con espíritu esperanzador pero a la vez desafiante. Desconocido como todo lo que forma el tiempo y el espacio; cada milímetro y segundo recorrido fue como aplastar el universo hendido que escurrió en escenas de drama y felicidad, como suele ser una costumbre, la tragicomedia mexicana.

Un año que no sirvió más que para la reflexión, esa vieja y fea costumbre que tenemos de repasar una y otra vez la ilusión de merecernos algo mejor. ¿Existe algo más bueno que lo que tenemos?

A veces creo que debemos asimilar nuestra condición y permitir a la vida seguir su rumbo sin tratar de interrumpir los lapsos del destino. ¿Es posible cambiar la realidad nacional que vivimos-sufrimos este año? ¿Es necesario que lo hagamos como lo estamos proponiendo-haciendo?

Nuestros pensamientos e ideales no van más allá de lo que hemos visto con nuestros ojos, pues toda capacidad de sueño se nos presenta tan irreal que es imposible pensarla. ¿Soñar con un mejor país, con una mejor sociedad?, quizá en 2015, quizá en 100 años más. Nadie sabe.

Lo que sí aprendimos en 2014 es que podemos voltear a la desgracia como no lo habíamos hecho antes; también a la desventura y al feo provenir, pues de fatídicas profecías y apocalípticos presagios tejemos el futuro inmediato.

Si algo vende en la actualidad es la animadversión. De ahí que todo aquello con lo que podamos molestarnos, agriarnos y rabiar es susceptible de ser hecho nuestro, como si se tratara de algo que estamos esperando.

Esperamos a que el mundo se acabe pronto, a que el gobierno fracase en su intento por hacer lo que dice que hace, en que pierda la selección nacional de futbol, en que el prójimo no prospere porque no debemos prosperar en un país de inequidades y de falta de oportunidades.

Aunado a esto, vivimos con el miedo de ser alcanzados por lo que detestamos, por lo tanto nos quejamos como el ser las víctimas de alguna atrocidad, o de simplemente no despertar para ver un nuevo día.

¿Debemos hacernos propósitos para 2015?, yo sigo pensando que sí. Es bueno y sano mentalmente hacerlo. Nos motiva a poder imaginarnos en escenarios fructíferos a menos de que seamos tan depresivos y maniacos que queramos vernos en la desgracia por 12 meses más.

Por lo anterior, yo sí deseo que ya se acabe 2014. Faltan algunas horas estimado lector, pero no está de más mostrar primero el agradecimiento por no dejar de lado estas injurias escritas el tiempo que han estado activas y tampoco está de más el desearnos buenas intenciones para este inicio calendárico que se nos presenta y en donde se abren oportunidades, como la mía, de poder seguir expresando lo que pienso y siento.

Lo demás, la imposibilidad de cambiar las cosas a nuestro antojo, de poder obtener lo que tanto deseamos de forma desesperada, de poder enviciarnos con lo que se nos prohíbe, de poder tomar lo que no nos pertenece, de poder hacer lo que nos pega la gana, de desobedecer y de agarra a mordidas a la vida, es lo de menos.

eduardogonzalez.lopez@milenio.com

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