Intelecto Opuesto

Acciones colectivas

En nuestro país existen innumerables organizaciones de la sociedad civil, asociaciones constituidas de forma legal y grupos que no persiguen ningún lucro más que el posicionarse en renglones de gestión social y en muchas ocasiones también en la política.

Desde hace 20 años o un poco más, por lo menos, se ha difundido el mensaje de que existen los espacios, las vías, las formas, para canalizar todas las inquietudes que uno como persona o ser humano y pensante tenga sobre las situaciones cotidianas de la vida, lo que nos afecta, lo que proponemos para mejorar y desde luego sobre el actuar de nuestras autoridades, de quienes nos gobiernan no ahorita sino desde siempre y que manejan administran los recursos públicos.

Por lo que tengo entendido y he podido apreciar a través de la lectura y la investigación (créanme cuando les digo que sí me he documentado), la insatisfacción social ha existido en México desde tiempos prehispánicos; desde nuestras primeras civilizaciones, pasando por la Conquista y la Independencia, luego por la Revolución y hasta nuestro malogrado Bicentenario, el reclamo social ha sido siempre objeto de discusión, debate y apercibimiento.

Anteriormente –y me refiero a las épocas antes mencionadas- quien osaba expresarse libremente pagaba con la libertad y la vida (díganme si actualmente esto ha cambiado). Y ahora, se exteriorizan muchas de nuestras inquietudes a través de grupos organizados, que ponderan el pensamiento por sobre las acciones.

He aquí lo que contemplo como una serie de consecuencias. El habernos sometido a los colectivos de pensamiento nos abstrajo de toda acción. Para nosotros (en México en particular) no existen las reacciones, primero está el raciocinio. Cuando sucede lo contrario, ocurren desastres, descontrol, falta de acuerdos, delitos y más.

Recuerdo la década de los 80´s cuando todavía niño me intrigaba el cuidado de las especies animales; la protección de perros y gatos de la calle, la vigilancia de espacios para aves y roedores, el pequeño o nulo pero existente amor por insectos. Tiempo después, en solitario, quise realizar acciones colectivas para mi propósito, y encontré que ya había organizaciones constituidas en mi estado, incluso en mi propia colonia. Al final, no hice nada y las asociaciones tampoco. Al menos no algo que yo haya visto y por lo que hubiera estado satisfecho.

¿Son, entonces, las acciones colectivas algo opuesto a las organizaciones que las promueven? En teoría no pero en la práctica sí. Muchas veces lo vemos tan cerca como en la escuela, el trabajo o el hogar. ¿Tiene quejas o dudas? Vaya con su asociación de padres de familia, de colonos o de colaboradores en el trabajo para que le resuelvan. No estoy diciendo que son un mal, ni que son lesivas; solo quiero enfatizar que las acciones colectivas siempre darán más y mejores resultados que las organizaciones sociales.

 

eduardogonzalez.lopez@milenio.com