ADN mexiquense

El tercero en la dinastía Del Mazo

El hecho de que Alfredo Del Mazo Maza haya sido el único en registrarse como precandidato del PRI a la gubernatura mexiquense era de esperarse, solo fue cuestión de forma y no de fondo. No obstante hasta el último minuto del jueves y durante algunas horas de la madrugada del viernes se hacían intentos por bajarlo como sucedió hace 6 años. Esta vez no fue posible.

El ex alcalde de Huixquilucan sabe que las condiciones en las que llega a esta justa electoral no son para nada las mejores y totalmente diferentes a las que tuvieron su padre y abuelo en su momento como candidatos del mismo partido al mismo cargo en territorio mexiquense.

Quizá la única coincidencia que tiene con su padre es que la clase política de aquella época tampoco estuvo de acuerdo con su nominación, no obstante los actores de entonces se disciplinaron a la orden del entonces presidente José López Portillo que fue el que lo impuso por encima de otros aspirantes con más trayectoria y presencia en la entidad.

Ahora una de las tantas diferencias entre las épocas de sus mayores es sin duda la situación al interior del propio partido que lo postula. En el pasado se daba un grito y todos se disciplinaban era la época del partido hegemónico y por tanto no había mucho para donde moverse y el que lo hacía signaba prácticamente su muerte política.

Hoy Del Mazo Maza no sólo tendrá que buscar negociar con los grupos que fueron desplazados para que él fuera ungido, sino también evitar que hagan trabajos en lo obscurito a favor de sus adversarios.

Para esta elección la oposición, que si bien no tiene mucho con que competirle al final puede darle una sorpresa si el electorado basa su voto en función a la situación que vive el país (inseguridad, desempleo, gasolinazo, delincuencia y más) y no en las propuestas de gobierno que se presenten durante la contienda.

Las encuestas favorecen hasta cierto punto a Alfredo del Mazo Maza. No obstante ello la ventaja que tiene no es significativa y por lo tanto puede revertirse y la oposición dar un viraje en la intención del voto del electorado mexiquense que haga posible que se dé la alternancia en la entidad, después de 91 años de permanencia priista.

Así que para el tercero en la línea directa de los Del Mazo, las cosas no están como para echar las campanas al vuelo, ganaron la nominación pero para la elección habrá que esperar. Los tiempos donde todo era color de rosa no volverán, ahora si a competir y ojalá sea una competencia auténtica. ¿Será?