ADN mexiquense

El temor a la verdad y al rechazo

Hay un dicho muy cierto: La verdad no peca, pero incomoda. En el servicio público quienes están al frente de alguna dependencia u organismo académico, es muy común que le teman a la verdad y al rechazo.

Es una pena que quienes estén dirigiendo una institución se preo-cupen porque salga a relucir una verdad que ponga en entredicho su actuación y por ello tan pronto se conoce de inmediato hacen lo posible por evitar que trascienda, es decir no permiten que una pequeña flama se convierta en un gran fuego.

Que lamentable que una inquietud, una crítica o una expresión que surge de la propia dinámica de la actividad por parte de los integrantes de las dependencias públicas y organismos académicos, las tomen como una amenaza y no como una aportación para mejorar lo que se está haciendo.

Lo anterior se desprende luego de que estudiantes universitarios realizaron sondeos de opinión y encuestas tanto en los campus como en dependencias del gobierno estatal y así como en algunos municipios, sobre la percepción que tienen quienes trabajan y estudian a cerca de lo que se está haciendo al interior de cada dependencia y organismo académico.

El ejercicio estadístico se hizo únicamente para cumplir con un requisito para tener derecho a un examen, por lo que no tendría mayor trascendencia.

Sin embargo al conocerse los resultados y que estos llegaron a oídos de los directivos tanto de los espacios académicos como de algunas dependencias, los titulares se sintieron ofendidos y trataron de minimizar lo que a través de las encuestas expresaron los miembros de sus respectivos espacios.

Los resultados fueron sorprendentes, pues en promedio 80 por ciento rechaza la forma en que se dirigen las dependencias y espacios educativos.

Destaca otro 85 por ciento en el que los miembros de las comunidades desaprueban los gastos que se hacen para adquirir ciertos equipos que no son necesarios y que son recursos que se pueden destinar a mejorar la infraestructura de los centros de educación y de servicio al público.

Es preocupante que los directivos en lugar de tomar como positivas las expresiones que hicieron los miembros de los espacios que dirigen hayan mostrado tenor y lo peor interpretado como una amenaza los resultados de las encuestas.

Tan grande es su temor que no ven más allá de lo beneficio que puede ser para ellos conocer que es lo que quieren sus compañeros de trabajo o miembros de su comunidad.

Al contrario sintieron amenazados sus intereses y temieron que se diera un movimiento de protesta. Y buscaron a toda costa evitar que los resultados trascendieran más allá de sus espacios.

Una pena no aprovechar esa información, para mejorar y con ello lograr un ambiente de armonía con mejores resultados, pudo más el miedo que afrontar la verdad.