ADN mexiquense

El sueño que hoy todos tenemos

I have a dream...
Martín Luther King, Jr.

El idealismo es algo que nos mueve, nos motiva y nos impulsasiempre a trabajar con todo para conseguir nuestros objetivos, aspirar a ver unmundo mejor en todos los aspectos, para el bien de uno y de todo su entorno.

Lamentablemente muchos ideales no se cumplen, se niegan, yeso provoca desencanto que termina en dejar de hacer las cosas, y el pretextopara abandonar los retos es: “no vale la pena, para qué si todo sigue igual”,“siempre es lo mismo, las oportunidades nos están negadas”, y más expresionespara no seguir intentando.

Tal parece que esa actitud de desencanto, es la que domina yhace que la sociedad poco a poco empiece a alejarse de los ideales como el devivir mejor, caminar libremente sin temor a ser víctima de un delito, qué sudinero alcance para satisfacer sus necesidades básicas, un medio ambiente sanoy muchas cosas más.

Por lo anterior, es que me permito retomar la reflexión delDoctor en Economía, Pablo Mejía, investigador de la UAEM, que emulando a MartinLuther King, Jr., manifestó admiración por la pasividad de la sociedad mexicanaante el acecho de tantos problemas; el académico escribió:

“Hoy tengo un sueño y veo un México y una entidad mexiquensedonde hombres y mujeres podemos vivir libremente.

Libres de transitar por sus calles y carreteras sin miedo deser víctimas de la delincuencia, la violencia, la corrupción o la impunidad.Libres para estudiar lo que deseemos desde la primaria hasta la universidad,teniendo como únicas limitantes nuestras capacidades intelectuales, sin que losrecursos económicos de las familias o las instalaciones y personal de lasescuelas lo impidan. Libres de obtener un empleo bien remunerado, acorde a lacontribución que hagamos a la empresa o institución en la que laboremos, sin laobligación de trabajar jornadas extraordinarias ni de cumplir funciones a vecesindignas por temor a perder el empleo. Libres de decir lo que pensamos sin quepor eso seamos víctimas de represalias en el trabajo o en la escuela. Libres devotar con convicción por el partido que más nos convenza (si es que hayalguno), sin tener la presión de apoyar a tal o cual partido a cambio de unadespensa o un vale de algo. Libres de deshacernos de los políticos que nosirven a la colectividad. Libres de disfrutar del merecido descanso y delesparcimiento en instalaciones dignas y suficientes.

Libres, realmente libres, con los medios  materiales y humanos para hacer lo quequeramos para ser felices en el marco de las normas de la sociedad. Es decir,libres no  como una posibilidad puesta enel papel de la ley, sino como una realidad efectiva. Una libertad de papel escomo la esclavitud que condenaba Martin Luther King.

Todavía hoy tengo este sueño ….

Post Scriptum: Ha muerto el Gabo, y ahora ¿quién develaránuestra realidad, ésa que en otros lares más parecería ficción?”

AL igual que Pablo Mejía, creo, ese es el sueño de todos, yojalá no quede en eso, sino se convierta en una realidad.

El idealismo es algo que nos mueve, nos motiva y nos impulsa siempre a trabajar con todo para conseguir nuestros objetivos, aspirar a ver un mundo mejor en todos los aspectos, para el bien de uno y de todo su entorno.
Lamentablemente muchos ideales no se cumplen, se niegan, y eso provoca desencanto que termina en dejar de hacer las cosas, y el pretexto para abandonar los retos es: “no vale la pena, para qué si todo sigue igual”, “siempre es lo mismo, las oportunidades nos están negadas”, y más expresiones para no seguir intentando.
Tal parece que esa actitud de desencanto, es la que domina y hace que la sociedad poco a poco empiece a alejarse de los ideales como el de vivir mejor, caminar libremente sin temor a ser víctima de un delito, qué su dinero alcance para satisfacer sus necesidades básicas, un medio ambiente sano y muchas cosas más.
Por lo anterior, es que me permito retomar la reflexión del Doctor en Economía, Pablo Mejía, investigador de la UAEM, que emulando a Martin Luther King, Jr., manifestó admiración por la pasividad de la sociedad mexicana ante el acecho de tantos problemas; el académico escribió:
“Hoy tengo un sueño y veo un México y una entidad mexiquense donde hombres y mujeres podemos vivir libremente.
Libres de transitar por sus calles y carreteras sin miedo de ser víctimas de la delincuencia, la violencia, la corrupción o la impunidad. Libres para estudiar lo que deseemos desde la primaria hasta la universidad, teniendo como únicas limitantes nuestras capacidades intelectuales, sin que los recursos económicos de las familias o las instalaciones y personal de las escuelas lo impidan. Libres de obtener un empleo bien remunerado, acorde a la contribución que hagamos a la empresa o institución en la que laboremos, sin la obligación de trabajar jornadas extraordinarias ni de cumplir funciones a veces indignas por temor a perder el empleo. Libres de decir lo que pensamos sin que por eso seamos víctimas de represalias en el trabajo o en la escuela. Libres de votar con convicción por el partido que más nos convenza (si es que hay alguno), sin tener la presión de apoyar a tal o cual partido a cambio de una despensa o un vale de algo. Libres de deshacernos de los políticos que no sirven a la colectividad. Libres de disfrutar del merecido descanso y del esparcimiento en instalaciones dignas y suficientes.
Libres, realmente libres, con los medios  materiales y humanos para hacer lo que queramos para ser felices en el marco de las normas de la sociedad. Es decir, libres no  como una posibilidad puesta en el papel de la ley, sino como una realidad efectiva. Una libertad de papel es como la esclavitud que condenaba Martin Luther King.
Todavía hoy tengo este sueño ….
Post Scriptum: Ha muerto el Gabo, y ahora ¿quién develará nuestra realidad, ésa que en otros lares más parecería ficción?”
AL igual que Pablo Mejía, creo, ese es el sueño de todos, y ojalá no quede en eso, sino se convierta en una realidad. M