ADN mexiquense

Otra semana violenta ¿hasta cuándo?

Hace algunas primaveras, 25 o tal vez más, solía ir mucho a la frontera con Estados Unidos; a Matamoros, Tamaulipas, para ser exactos, la estancia allá de un hermano me hacía visitar el noreste de mi país con cierta frecuencia, cada que llegaba mis amigos tamaulipecos y mis primos políticos no hacían más que reseñarme los eventos violentos que allá se vivían, los ejecutados víctimas del legendario "El Cacho" o de otra leyenda jefe del cártel del Golfo Juan García Abrego, sobrino del mero padrino de la mafia don Juan N Guerra.

Era como si me platicaran una película de vaqueros, o de la mafia siciliana, que mataron a uno de 50 balazos y a otro lo pusieron en un tambo y al otro lo rociaron de gasolina y lo quemaron vivo o bien que mandaban los cuerpos descuartizados de los traidores a las familias de los capos.

Los relatos de esos episodios propios de la delincuencia organizada que domina el terreno e impone condiciones, parecían una fantasía y que sólo era producto de la imaginación de mis primos políticos.

Pero, no fue así, todo lo que platicaban era verdad, quizá le ponían algo de su cosecha pero al final de cuentas era una realidad, la mafia tenía el control de esa ciudad fronteriza, todos sabían quiénes eran los cabecillas de los grupos delincuenciales.

En esos años, pensé, eso no va a suceder en el Estado de México, y cuál ha sido mi sorpresa que veinte años después, el Valle de Toluca y en casi todo el territorio mexiquense se viven eventos tan dramáticos y crueles como los que0 sucedían en el norte.

Ejecuciones con el tiro de gracia, descuartizados, calcinados, desaparecidos, tráficos de órganos, secuestros y más barbaries que antes solo se veían en las películas policíacas y en las series de suspenso, hoy son toda una realidad y suceden en nuestro entorno y hasta la fecha sólo discursos y nada de efectividad para reducir esos índices delictivos que hoy registra el valle de Toluca y otras zonas de la entidad.

Esta semana, la violencia otra vez se apoderó de nuestra zona, ejecuciones con mucha saña, asaltos despiadados y secuestros exprés, han sido a lo largo de estos días las noticias principales de los medios dedicados a dar seguimiento a los eventos donde la delincuencia organizada ha dejado testimonio de su poder y control en el valle de Toluca.

Es insultante que después de lo que se vivió esta semana en Toluca, todavía haya quien se atreva de decir que hay menos delincuencia ahora que hace un año en las mismas fechas, cuando las cidras revelan un incremento de un 21 por ciento con respecto al año pasado en el mismo periodo.

Piden las autoridades que no se dé cuenta de los sucesos de inseguridad que se registran todos los días, que eso solo alienta a cometer actos de maldad, para la autoridad ignorar a los delincuentes es la mejor forma de combatirla.

Claro no hay que darle importancia a los maleantes, pero no se puede tapar el sol con un dedo cuando 2 de cada 3 personas han sido directa o indirectamente víctimas de la delincuencia, lo que se requiere es autocrítica.