ADN mexiquense

Las protestas universitarias

El temor mostrado por las autoridades educativas y públicas del Estado de México por las protestas estudiantiles en solidaridad con sus compañeros normalistas de Ayotzinapa para exigir que regresen con vida los 43 estudiantes desaparecidos, quedó en eso, temor.

¿A qué le temían las autoridades? Los estudiantes no hicieron absolutamente nada que atentara contra el funcionamiento de los espacios académicos y fuera de ellos en las ciudades en donde se llevaron a cabo las protestas.

¿Actuaron por conciencia o por consigna? Me inclino por la primera, conciencia , si porque al igual que ellos toda la sociedad ya está harta de tantos abusos, discriminación, impunidad, sometimiento, mentiras y de promesas incumplidas.

Bien por los estudiantes mexiquenses valientes que salieron a las calles a exigir justicia y un alto a la impunidad, que a pesar de las amenazas veladas que hubo de que podían tener problemas en sus espacios académicos, no se dejaron amedrentar y salieron a las calles a exigir la verdad, a demandar que regresen vivos los 43 normalistas.

Obvio no faltaron los infiltrados, aquellos que pretenden desvirtuar la esencia de la protesta y con actos de vandalismo buscaron atraer la atención y quitarle la importancia a las expresiones de justicia por Ayotzinapa, pero no lo consiguieron, los estudiantes no lo permitieron.

El mundo entero pide justicia y la reaparición de los estudiantes normalistas, ¿por qué en el Estado de México, se debía guardar silencio?

¿Fue una instrucción de que la entidad más poblada del país se quedara quieta y se hiciera mutis ante los hechos que han puesto a México nuevamente centro de la atención mundial? O ¿cuál fue la intención de evitar la protesta?

Los estudiantes hicieron lo que les correspondía, solidarizarse con la tragedia de sus compañeros normalistas y exigir lo que todo el mundo quiere para Ayotzinapa, lo hicieron con conciencia y valentía.

Su protesta no paralizó las actividades económicas de la entidad y si en cambio tuvo el respaldo de la comunidad porque el espíritu de la marcha es el mismo que todos queremos que se llegue a la verdad.

Los desmanes que se registraron, no fueron protagonizados por los estudiantes, lo hicieron los infiltrados, aquellos que son enviados para desestabilizar y distraer la atención y generar confusión y el repudio de la sociedad.

Pero no lo consiguieron. Los estudiantes cumplieron y probaron su respeto a todos, y su protesta es la voz de toda la sociedad mexiquense y del país que exige Justicia para Ayotzinapa.