ADN mexiquense

El órgano electoral mexiquense

En el papel y de acuerdo a la convocatoria que se emitió para la designación de consejeros para la integración del órgano electoral del Estado de México que tendrá la responsabilidad de organizar las elecciones de alcaldes, diputados locales y de gobernador, aparentemente los partidos políticos no meterán sus narices y ahora sí será un instituto ciudadano.

Sin embargo, pocos o mejor dicho muy raros creen que los partidos políticos se mantendrán al margen de la designación de los consejeros electorales.

La certeza de que los partidos no se entrometerán en la conformación del nuevo órgano electoral se constata a partir de las personas que se registraron y que obviamente están identificados con los institutos políticos.

A pesar de que la convocatoria parece le puso candados a todos, lo cierto es que la negociación ya empezó y seguramente los partidos tendrán sus cuotas como hasta ahora.

No se duda de que algunos de los consejeros del IEEM, se logren colocar en el nuevo órgano, no tanto por su currículum académico sino por su relación con alguno partido político.

Aparentarán una integración ciudadanizada a partir de lo que establece la convocatoria, pero de que habrá cuota habrá.

Y basta hacer un repaso a la integración actual del Instituto Nacional Electoral, donde las cuotas se ven a todas luces, donde PAN y PRI, se llevaron la mayor parte del pastel.

Lo mismo sucederá en la integración de los órganos electorales de los estados, donde seguramente tendrán en cuenta la opinión de los gobernadores de cada entidad y de los dirigentes de los partidos.

Obvio que la integración del nuevo órgano electoral mexiquense tendrá más legitimidad, pero no por ello será un órgano pártidizado y no ciudadanizado.

Lamentablemente los que creyeron en la convocatoria, serán los que le den legitimidad a los nuevos consejeros, o a los que repitan de los que hoy forman parte del que aún está vigente.

Lo lamentable que en el reparto de cuotas, los partidos y el propio INE dejarán fuera a gente valiosa que cuenta no solo con el perfil, sino que goza de una amplia reputación moral en la sociedad, pero que carece del aval de un partido político.

Eso es lo criticable, y lo que no se vale.