ADN mexiquense

Por una ley de consenso

En los últimos años los constantes acosos, intimidaciones por parte de algunas instituciones públicas, principalmente las de seguridad, así como de las bandas delictivas y las barreras que imponen las propias autoridades gubernamentales han sido el pan de cada día en el ejercicio periodístico del Estado de México.

No obstante y al parecer para contrarrestar lo que se ha hecho para limitar el trabajo de quienes tienen la responsabilidad social de informar a la sociedad de lo que acontece en el entorno estatal, el año pasado se envió una iniciativa de ley para la protección a periodistas del Estado de México, misma que sigue en comisiones, por no decir congelada.

Lo anterior ha despertado las reacciones del gremio periodístico que manifiesta que no puede ser avalada una ley si no lleva la voz de quienes ejercen la vocación. Una expresión coherente y realmente sensata, pues lo que vivimos los periodistas todos los días no lo saben los funcionarios de escritorio que formularon al iniciativa.

Foros espontáneos realizados por reporteros interesados en el tema, así como por académicos y periodistas miembros de organizaciones colegiadas, han levantado la voz para exigir ser escuchados y evitar que la iniciativa sea aprobada sin tomarlos en cuenta.

De igual forma las redes sociales han servido también de escaparate para que los comunicadores expresen sus puntos de vista y manifiestan su interés y preocupación por ser escuchados y que se tomen en cuenta sus opiniones para que sean plasmadas en la legislación que se pretende aprobar.

Parece que de un lado hay prisa para que la ley quede antes del 15 de septiembre próximo. Por el otro hay una exigencia de que se cree una agenda de discusión y análisis en la que participen periodistas, académicos, especialistas en derecho. Todo que sea con tiempos establecidos y no acorde a las cuestiones políticas y electorales.

Lo anterior porque se pretende que sea una ley que responda a las necesidades de todos y no a los intereses de unos cuantos o bien para satisfacer un ego personal al margen de del beneficio que se pretende exista en una legislación de esta naturaleza.

Las experiencias en otros estados donde ya existe una ley de protección a periodistas hace ver que se hicieron desde un escritorio sin la opinión de quienes padecen los acosos y amenazas y demás actos de autoritarismo en el ejercicio periodístico.

Por eso es que en el Estado de México los profesionales de la comunicación han alzado la voz y han pedido ser escuchados y que no se haga una ley al vapor sino una que realmente responda a las necesidades y no a intereses.

Es válida la postura y ojalá la Cámara de Diputados del Estado de México considere y atienda esta demanda. Es lo más sensato.