ADN mexiquense

El insulto a la inteligencia


En encuentros académicos así como en los círculos intelectuales, organizaciones sociales y en diversos foros con auditorios homogéneos y heterogéneos, a los que he asistido en unas como participante y en otras solo como simple espectador, se ha abordado el tema de la inseguridad, y ha sido unánime el rechazo a las cifras oficiales que aseguran que la tendencia de la incidencia delictiva se revierte y que ahora va a la baja.

Obvio nadie cree en esos datos, y menos cuando se es testigo o víctima de la delincuencia que ahora ya no mata ni roba por hambre o por necesidad, sino por el placer de hacerlo sin importar condición social o económica de sus víctimas, están tan enfermos que les da lo mismo matar por un peso que por un millón.

El problema de la inseguridad a la que se ha sometido y lacerado a la sociedad en los últimos años, parece no tener fin, pues cada vez hay más formas de delinquir y por consiguiente mayor impunidad.

En Toluca las autoridades de los tres niveles de gobierno aseguran que en la capital mexiquense se le ha arrebatado espacios a los delincuentes, y que en un año se han reducido los índices delictivos en 17 por ciento.

Nada más falso que eso, por el contrario la incidencia delictiva en Toluca aumentó de febrero de 2014 al 31 de enero de 2015 en 19 por ciento.

"...Sí, ya la ciudadanía no lo ha hecho saber, tiene más confianza y percibe que las fuerzas policiales están cumpliendo, se siente más segura...", versan las declaraciones oficiales de las autoridades responsables de garantizar la seguridad en Toluca.

Empero, es la postura oficial, misma que insulta la inteligencia de los ciudadanos que somos testigos de otra realidad y a los hechos me remito. El macabro hallazgo a mitad de semana en los que aparecieron los cuerpos ejecutados de un académico y su familia en Tecaxic y de una pareja en Capultitlán, son solo un ejemplo de como la realidad supera la ficción en la que viven las autoridades.

Estos lamentables sucesos, pusieron nuevamente a la población en alerta y a la defensiva y por consiguiente en total de-sacuerdo con las cifras oficiales disfrazadas sobre este tema.

Pretender ganar la confianza con mentiras, ha sido la peor estrategia de las autoridades de los tres niveles de gobierno, en su afán por buscar un reconocimiento que no se merecen, pues con cifras de ficción lo único que provocan es un mayor descontento social.

Quizá si hubiese un ejercicio de autocrítica y de aceptación de que la delincuencia los ha superado, posiblemente tendrían el respeto de la sociedad y sería un buen principio para ganarse la confianza y entonces sí ofrecer resultados.

Pero decir que estamos mejor ahora que hace un año en cuanto a la inseguridad, revienta a cualquier sociedad que es la que sufre las consecuencias de los actos delictivos todos los días a todas horas y en cualquier lugar, casa, trabajo, calle, autobús, taxi, escuela, mercado y plazas.