ADN mexiquense

Cuántos inocentes como Óscar

El Quijote, un loco soñador, en algún momento de lucidez, en una de sus tantas y conversaciones con su fiel escudero Sancho Panza, hacia reflexiones como ésta: "No te aflijas por las adversidades que te presenta la vida, al contrario agradece que te pasen y dale tiempo al tiempo, porque por amargas que sean las penas, son más dulces las puertas para salir de ellas".

Bien puede encajar esta reflexión del Quijote de Cervantes, en lo que vivió Óscar Álvaro Montes de Oca, sociólogo egresado de la Universidad Autónoma del Estado de México, que fue detenido en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por presuntamente transportar 20 kilos de cocaína en su maleta en el viaje procedente de Argentina.

Óscar, luego de su liberación, en conferencia de prensa expresó: "Que bueno que me pasó esto a mí, porque me sirvió para darme cuenta de tengo un millón de hermanos y tengo 25 madres y 25 padres, que estoy seguro no me iban a dejar solo".

Así, como en el Quijote, Óscar encontró una salida dulce al problema que vivió, fueron los siete días más largos de su vida, los más intensos, los de mayor incertidumbre, los de temor a pasar confinado a una cárcel el resto de su vida por un delito que no cometió.

La presión mediática, la confianza y certeza de la comunidad universitaria (académicos, estudiantes, administrativos y autoridades) en su inocencia, fueron sin duda aportaciones valiosas para que hoy Óscar hable en pasado de esta amarga experiencia.

Su vida antes de Argentina y después de Argentina, es otra, esta tragedia lo marcó a él, a su familia y a la comunidad universitaria, es lamentable que tengan que pasar cosas como lo ocurrido al egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, para darnos cuenta de la infinidad de injusticias que se cometen todos los días en contra de mexicanos inocentes que están en el lugar y hora incorrectos.

¿Cuántos, mexicanos como Óscar hoy purgan condenas de 20 a 40 años por haberles sembrado drogas o inventados delitos que no cometieron? La respuesta es miles.

Y son miles de familias las que todos los días imploran al cielo porque se haga justicia, porque su familiares sean liberados y en verdad lleguen a la cárcel quienes lo merecen.

Óscar contó con el apoyo espontáneo de la comunidad universitaria, de la sociedad y de los medios de comunión, como lo reconoció el rector Jorge Olvera García.

Pero qué pasa con esos mexicanos y mexicanas que vivieron una situación similar a la de Óscar pero carecieron de esa espontaneidad social y que hoy purgan condenas o están sujetos a proceso judicial y esperan sentencia.

Porque no sumarnos a la exigencia para que esas lágrimas de dolor, impotencia y exigencia de la madres y padres y familiares de hombres y mujeres inocentes hoy en prisión, se conviertan en lágrimas de esperanza y felicidad.