ADN mexiquense

2015: ¿qué nos espera?

Cada año los mejores deseos, los más grandes propósitos, las mejores expectativas, superar las barreras que se nos presenten y por supuesto el anhelo de cumplir con todo lo anterior es lo que nos impulsa a vivir un nuevo ciclo, al final tal vez no se cumple ni con el diez por ciento pero lo importante dicen es que se tenga la intención.

Sin embargo la intención no es suficiente y menos cuando en nuestro entorno las cosas no parecen fáciles y mucho menos con posibilidades de que sea mejor este año que el anterior, y no por ser pesimista sino por las condiciones en las que se inicia cada ciclo.

En el 2014 todo era un presagio de que sería el año de todos los mexicanos, pues a pesar de las oposiciones que se registraron al final de cuentas las reformas impulsadas por el PAN y el PRI se concretaron y con ello esperaban sentar las bases para los beneficios que tendrá el país en los próximos años.

La verdad no fue así, en lo económico no se consiguió el objetivo de crecimiento, en la cuestión de la inseguridad no hubo un descenso, en lo social la crisis de credibilidad en las instituciones se hizo patente y el caso Ayotzinapa provocó no sólo la condena nacional sino también la de la comunidad internacional.

Concluyó el 2014 y la verdad no se sabe de los acontecimientos de Ayotzinapa ni tampoco de la ejecución de presuntos delincuentes en Tlatlaya.

En lo económico la justificación fue poco convincente, pues se culpó a la inestabilidad de los mercados como la causa de que no se cumplieran las metas previstas.

La fuente principal de los ingresos nacionales son las exportaciones petroleras, y para colmo de males en el inicio de 2015 el precio del hidrocarburo está muy por debajo de lo contemplado hace cuatro meses.

Con estos antecedentes, hay que ver el 2015 con reserva en todos los aspectos. Ojalá se observe la voluntad de las instituciones por llegar a la verdad en los temas de la agenda nacional heredados de 2014, como el caso Ayotzinapa, o los asuntos de Michoacán y en el Estado de México lo de Tlatlaya, por citar algunos.

Que en este 2015 se hable con la verdad en torno a las previsiones económicas, que no se justifiquen los aumentos de los precios de las gasolinas o bien la caída en las inversiones y que se acepten los errores, eso les da legitimidad y seguramente más respaldo social que esconder la verdad.

2015 es un año electoral, ojalá los partidos sean conscientes de la realidad social del país y no se aprovechen de ella para tratar de ganar el respaldo popular. Ojalá que haya un debate de altura y no la denostación. Honestamente esto no va a suceder, la ambición del poder es tan grande que no les importa a quien denostar y pisotear por alcanzar sus mesquinos intereses.

Lo ideal será que la sociedad, despierte y no se deje engañar por una despensa o una tarjeta de compras de supermercado y exija a los candidatos respeto a su dignidad.

Esto es parte de lo que viviremos en 2015, y en verdad no quiero ser pesimista, pero si soy realista.

De todo corazón les deseo salud y fortaleza para afrontar con dignidad y valor los reveses que se nos presenten en este 2015.