ADN mexiquense

Antes y después de Diana, todo sigue igual

No hay día de la semana en la que una unidad del transporte público de pasajeros, taxi o autobús, no sea protagonista de un accidente producto de la imprudencia del conductor, ya sea porque quiere ganarle el pasaje a su compañero o simplemente porque va sobre el tiempo y no quiere perder la ruta siguiente o que lo cambien de derrotero.

Lamentablemente los usuarios son los que pagan las consecuencias de las imprudencias, arbitrariedades y torpezas de los operadores y de igual forma de las complicidades y desatención de las autoridades que no hacen por poner orden en los concesionarios del transporte público.

Pues mientras las líneas autorizadas cumplan con su respectiva cuota, no hay porque molestarlos, y tampoco se les puede exigir absolutamente nada ya que es la forma de tolerar tantas imprudencias y accidentes de los que son causantes.

Lo más lamentable es que los operadores delas unidades del transporte después de cometer una arbitrariedad y provocar un accidente, no se preocupan pues saben que de acuerdo al código penal la ley les da el beneficio de pagar fianza y seguir en libertad.

Y peor aún continuar dentro del mismo ramo, pues los concesionarios los respaldan y les dan otra unidad para que sigan siendo un peligro latente para los usuarios y los peatones que por desgracia y necesidad están cerca de donde circulan estas unidades.

Antes de Diana, la estudiante de la facultad de Arquitectura de la UAEM que fue víctima de uno de estos operadores, es solo un caso más a la larga lista de accidentes en los que muchas personas han perdido la vida o quedado lisiadas por el resto de sus días o condenados a vivir en una silla de ruedas y inmovilizados y todo por la irresponsabilidad de los operadores del transporte.

Y todo porque las autoridades no son capaces de someterlos a orden y exigirles que cumplan con los derroteros y por los carriles por los que deben circular y sobre todo respetando al peaton.

Los camioneros hacen paradas en cualquier esquina y en cualquier carril lo mismo cargan pasaje y que bajan, al final de cuentas tienen el respaldo de la autoridad que no los ha puesto en su lugar ni lo hará.

Antes de Diana, ha habido muchas víctimas, después de Diana, se han registrado otros percances y los operadores siguen haciendo exactamente lo mismo no les importa saben que si son causan otro accidente no solo salen de la cárcel sino que tienen el respaldo del empresario concesionario de las placas.

De acuerdo con encuestas recientes cada conductor de unidad de autobús, ha sido causante de cuatro de cada cinco accidentes en los que están involucrados unidades de transporte público.

Y las autoridades sabedoras de ello, no hacen por evitar que esos operadores nefastos ya no lo hagan retirándoles las licencias de conducir.

No hay exámenes ni políticas públicas claras encaminadas a mejorar la calidad del servicio de transporte público, porque si las hubiera seguramente otra sería la historia.