ADN mexiquense

La confianza ciudadana

No es una novedad que los cuerpos policíacos mantengan una imagen negativa ante los ciudadanos desde hace más de una década, las razones las conocemos de sobra, corrupción, abuso de poder y despotismo, entre otras.

De igual forma la clase política se mantiene en los niveles más altos de desconfianza ciudadana, por razones similares a la de la policía: corrupción, abuso de poder, autoritarismo, manipulación electorera, disposición indiscriminada de los recursos públicos para beneficios personales, etcétera.

Lo anterior lo confirman las más recientes encuestas que se hicieron en el Estado de México sobre los niveles de confianza ciudadana en autoridades, policías, maestros, organismos colegiados, asociaciones empresariales, organizaciones no gubernamentales y otros.

No sorprendió el resultado de que policías y los políticos se mantengan en primeros lugares de desconfianza y rechazo de la sociedad.

Lo que si causó sorpresa fue que a pesar del desprestigio mediático que se ha hecho de los maestros disidentes que se oponen a la reforma educativa, no fueron calificados como delincuentes o vándalos.

Si bien sus movilizaciones no son apoyadas por el grueso de la población, los ciudadanos aseguran que los mentores siguen siendo parte fundamental en la formación de sus hijos y son personas en las que se puede confiar a pesar de que ahora están enfrentados con el Estado por una situación de intereses.

Los organismos empresariales ya no gozan de la confianza ciudadana como antes, y esto lo expresan por la forma en que las empresas despiden personal, que no les permiten que tengan antigüedad y liquidan a personas mayores de 40 años que difícilmente pueden reincorporarse al mercado laboral.

Las organizaciones que se dedican a la filantropía y a acciones en favor de la salud de las personas, así como las fundaciones que apoyan a grupos vulnerables, son los que gozan de más empatía y apoyo de la sociedad.

Organismo colegiados como sindicatos y organizaciones gremiales (transportistas, campesinos, obreros, comerciantes ) no gozan de mucha confianza social pues los ubican como entes para satisfacer intereses sin importar si causan daños a terceros.

En tanto las asociaciones de profesionistas (abogados, arquitectos, doctores, sicólogos, etcétera) no son descalificados pero tampoco gozan de un respaldo social importante, pues poco se sabe de su trabajo en favor de la sociedad.