ADN mexiquense

Viene lo peor

Si durante los primeros 18 días de campañas políticas se han dado golpes bajos entre las tres principales fuerzas políticas por atraer a votantes a su molino, en esta segunda y decisiva etapa los golpeteos y descalificaciones aumentarán en el afán de atraer a los electores a su causa, principalmente en los municipios y distritos donde las elecciones serán cerradas.

Desde el inicio del proceso electoral los partidos políticos y sus candidatos se han dedicado a la descalificación y con ello a confundir a la población, el propósito es claro ganar la elección a como dé lugar para seguir atendiendo a los intereses de los grupos cupulares de cada instituto político y no el de los mexicanos.

Las críticas e indirectas que se dirigen entre cada uno de los partidos contendientes, son apenas la botana de las agresiones que se avecinan en la etapa final del proceso electoral, pues no se descartan más enfrentamientos hasta físicos entre correligionarios de los partidos por falta de capacidad para convencer a la ciudadanía con propuestas.

El PAN desde ahora acusa al PRI de que hará lo que mejor que sabe hacer, comprar conciencias en los últimos días de la campaña, para seguir explotando a México.

A su vez el PRI señala que el PAN da patadas de ahogados tratando de recuperar lo que no es recuperable y lo acusa de ser el causante de la ola de violencia que azota al país.

El PRD se monta a la batalla, pues a río revuelto ganancia de pescador, y acusa a ambos partidos de ser los responsables de la situación que vive hoy el país.

Es lamentable que las necesidades sea botín electoral y no una propuesta real para resolver esas necesidades que tiene la población.

Es desagradable observar como se atacan unos a otros y se culpan entre si y se imputan responsabilidades, todo con el afán de alcanzar el poder sin pensar en lo que realmente es importante para la población.

Sistema de salud de calidad, empleos dignos y bien remunerados, política de seguridad que garantice a toda la sociedad su estabilidad emocional y no la sensación con la que hoy viven: de mucha angustia y con el temor de ser víctima de un delito ante la falta de garantías para detener a los delincuentes.

Eso es lo que realmente exige y quiere la sociedad, y no lo ha escuchado de los partidos, que hacen promoción de lo que se necesita, pero no de cómo lo van a resolver.

Y sí, lo peor está por venir, pues habrá compra de conciencias y amenazas de despidos.