ADN mexiquense

Tlatlaya, Luvianos, Ecatepec y a donde voltees

La violencia crece y parece no detenerse, la impunidad está en su máxima expresión y el Estado de México no es ajeno a sucesos que ponen en entredicho la actuación de las fuerzas del orden, al ser escenario de múltiples acontecimientos que dejan a la sociedad a merced de la delincuencia que ya rebasó todos los límites.

Tlatlaya, Valle de Bravo, Zinacantepec, Luvianos, Ecatepec, Texcoco, Metepec y Toluca, sólo por citar algunos lugares en los que se han registrado sucesos de marcada violencia, evidencian que la espiral delictiva sigue en ascenso.

Al 30 de septiembre de este año, la entidad mexiquense registró 35 por ciento más de eventos violentos con respecto a todo 2013.

La cifra que contrasta mucho con los pronunciamientos oficiales de una caída de 17 por ciento con respecto al año anterior.

Y no se trata de comparar cifras ni de dar a una organización no gubernamental la razón o dársela a las instituciones públicas, sino de que realmente la sociedad perciba que las políticas contra la delincuencia están dando los resultados esperados.

Es precisamente lo anterior lo que no se observa. El clima de violencia ha superado todos los límites y parece que no se detendrá por los sucesos tan recurrentes que se están presentando.

Y no es sólo en una región, como antes sucedía, donde ya se tenían ubicados los focos rojos y la presencia policíaca controlaba y no permitía su expansión.

Pero ahora la situación es otra, pues los delincuentes se disputan las plazas y las fuerzas del orden no han podido evitar su expansión, por el contrario el dominio delincuencial cada vez es mayor y supera cualquier acción en su contra.

Y basta con un ejemplo, Toluca, la capital mexiquense, donde se tenían localizados los focos rojos donde estaban asentados los delincuentes y donde operaban, pero poco a poco la ciudad fue invadida y no hay zona donde no se registren delitos.

La expansión de la delincuencia en Toluca no distingue ninguna condición social, lo mismo les da operar en un lugar que en otro, lo mismo en la comercialización de estupefacientes ya se hace en cualquier lado y no hay quien los frene.

Y la razón por la cual cada vez se cometen más y nuevos delitos, es porque cada vez es mayor la impunidad y eso hace a los delincuentes más fuertes.

Ya no hay un punto en el Estado de México a donde voltear y en el que se aseguré "aquí no ha pasado nada", pues en las regiones en las que está dividido se han por desgracia presentado hechos de violencia con saldos fatales.

Lo grave es que la sociedad ya está aprendiendo a vivir con ello y por tanto aceptar que esta será ya su forma de vida.