ADN mexiquense

Sigue cayendo el poder adquisitivo

A pesar de las inversiones que se anuncian en los niveles de gobierno para impulsar la generación de empleos en los estados y municipios, la situación continúa siendo muy desfavorable para combatir la tasa de desocupación en el país y por lo tanto en el Estado de México. Y esto sin duda sigue produciendo problemas sociales como la desintegración familiar, la economía informal y por desgracia el aumento de los índices delictivos.

De acuerdo con el estudio realizado por el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la facultad de Economía de la UNAM, en México hay 24 millones de desempleados, de los cuales quince millones se han sumado a la economía informal y 8 millones buscan una plaza sin tener hasta el momento éxito; la mayoría jóvenes con formación técnica o universitaria.

Entre 2010 y 2015, tres millones 411 mil mexicanos se sumaron a la informalidad y dos millones al desempleo abierto, sin perspectivas positivas hasta diciembre pasado. Para 2020 otros cinco millones de trabajadores no podrán ocuparse por el escaso crecimiento y desarrollo de la economía actual y que se prevé a futuro. Es decir la tendencia no se ve favorable para la Población Económicamente Activa.

El Estado de México ocupa el quinto lugar nacional en el índice de desempleo, después de Puebla, Oaxaca, Tabasco, y Chiapas.

La justificación a la alta tasa de desempleo abierto que registra la entidad mexiquense se da como siempre por ser el territorio más poblado del país.

Actualmente en la entidad hay 1.4 millones de desempleados y 2.8 millones de personas sumadas a la economía informal; es decir, perciben un ingreso pero variable y sin prestaciones ni seguridad social.

En el territorio mexiquense de 1987 a la fecha, los salarios perdieron 79.14 por ciento de su valor. Entre diciembre de 2015 y el 31 de agosto de este año, la merma fue de casi 10 puntos porcentuales a causa de los incrementos en los precios de los productos que integran la Canasta Alimentaria Recomendable (CAR), destaca el Reporte de Investigación del CAM, en su más reciente edición.

La CAR está ponderada para el consumo diario de una familia mexicana conformada por 4 personas (dos adultos y dos jóvenes) y considera aspectos históricos, económicos y sociales, hábitos culturales, costumbres y de dieta.

Las expectativas de una mejora no se ven en un corto ni mediano plazo, si la tendencia en 26 años ha sido la devaluación del poder adquisitivo del ingreso familiar.