ADN mexiquense

Sigue la burla

Ser reiterativo en algunas cosas, incomoda, ofende, cansa y hasta se pierde el interés por las cosas, pero también es la mejor forma de evidenciar de que no se están haciendo las cosas y que por el contrario avanzan los problemas y más se somete a las personas, por la ausencia de acciones y políticas efectivas para erradicar los problemas.

Es el caso de la situación de la inseguridad en el Valle de Toluca, me hice el propósito de no abordar más este tema, pero ante los acontecimientos imposible no exigir a las autoridades que retiren su palabras y mejor reconozcan que la inseguridad los ha rebasado y que para recuperar la tranquilidad se requieren muchos años, quizá los mismos en los que se le permitió a los delincuentes apoderarse de la capital mexiquense y sus alrededores.

Evitar hablar del tema de la inseguridad puede ser una forma de ahuyentar el problema, pero también de ignorarlo o mostrar indiferencia ante el dolor que le causa a quien es víctima de las acciones delictivas, lo cual no debe ser.

No puede uno hacer como que no pasa nada o mostrar indiferencia al sufrimiento de las personas, el problema es grave y hay que denunciarlo y exigir a las autoridades que cumplan con su función que dejen el discurso y que pasen a los hechos y que la sociedad palpe sus acciones,.

Cómo se atreven las autoridades a decir que estamos mejor que hace algunos meses, que ha reducido la incidencia de delitos y que ya se han recuperado espacios públicos para todos que antes dominaba la delincuencia, toda vez que la realidad es otra, aumenta la incidencia y más la angustia de las personas.

Esta semana en Toluca, los delincuentes no sólo lograron su objetivo de conseguir dinero fácil al obtener el dinero por el rescate del secuestro de un pequeño empresario, sino que logrado su propósito le quitaron la vida.

A otro comerciante lo sorprendieron dos tipos y una mujer para robarle la cuenta del día, tranquilamente y lo dejaron lesionado.

La policía en ambos casos sigue sin pistas de lo que pasó, como tampoco tiene pistas de lo que sucede en los autobuses de transporte público urbano, ni de los falsos retenes que hacen en las vialidades pseudo policías que se dedican al atraco.

Y no son los únicos casos, son muchos, pero muchos más y nos venden que cada día se detienen a decenas de delincuentes y que hay presencia policiaca en toda la ciudad.

Nada más falso que eso, la realidad es muy distinta a la que nos venden los mandos policiacos que aseguran estar trabajando pero la realidad es que no se nota absolutamente nada.

Es una pena que la gente trabajadora, que genera empleos, que aporta a la riqueza de este país, sea quien esté sometida y no la delincuencia, que es la que tiene el mando y lo peor que la policía muestre tanta incapacidad.