ADN mexiquense

Mentes criminales

A lo largo de los últimos veinte años, se han registrado eventos que han conmovido a la población del Valle de Toluca y del país mismo y más allá de las fronteras, se trata de homicidios cometidos con mucha saña donde las víctimas son familiares de los victimarios y eso es lo que más ha sorprendido.

Por citar algunos eventos de esta naturaleza resaltan el parricida de la colonia Morelos que en 1997 mató a puñaladas a sus padres y a una prima; el crimen del sacerdote de El Ranchito; los descuartizados de la Preparatoria 2 y el multihomicida que mató a sus hijos y esposa a palazos.

Además de otros crímenes que se han cometido, pero que llevan la firma de la delincuencia organizada, como los entambados en Pinosuárez, los descabezados en Zinacantepec y los mutilados en Ocoyoacac.

Es triste que se haga alusión a estos eventos que de alguna manera marcaron la vida de dos generaciones, pero lo más preocupante es que la sociedad de alguna manera acepta que es el tiempo que les tocó vivir y acepta que este tipo de hechos sean algo normal.

Lo sorprendente de estas mentes enfermas que cometen crímenes de tal magnitud, como el homicida de la colonia Morelos, es que se trata de personas muy inteligentes que han destacado por su brillantez académica y su inteligencia es superada por el instinto criminal que traen consigo.

Recientes estudios realizados por estudiosos destacados de la sicología y psiquiatría, revelan que el Estado de México es el número dos en la ejecución de homicidios con saña, después de Tamaulipas.

Obvio tienen que ver muchos factores, exponen los estudiosos, como el entorno familiar, el económico y el estado emocional de estas personas que han cometido tan indescriptibles crímenes.

Aunado a lo anterior otros repiten patrones del pasado, imitan a personas que han sido famosos por la forma en que han cometido sus homicidios y buscan repetir en busca de fama.

En el Estado de México, a pesar de que se habla de que al violencia va en descenso, los números y los hechos reales revelan una situación totalmente diferente.

No es un recuento de las cosas ni tampoco buscar responsabilidad de uno u otro lado, sino de tratar de encontrar como sociedad una forma de convivencia en armonía y sobre todo de respeto a las personalidades de cada individuo.

Porque de lo contario al rato ya no conmoverán esos homicidios tan despiadados y se aceptarán como forma de vida. Opinan los especialistas.