ADN mexiquense

Grecia, una gran decisión, y ¿en México?

Los griegos no solo dieron una lección de dignidad, sino que demostraron su confianza en quien dirige los destinos de ese país Alexis Tsipras, por una simple y sencilla razón el premier helénico no se atrevió a tomar una decisión unilateral ni someter a su pueblo a la presión externa, sino hizo lo que todo buen gobernante debe hacer, que la decisión sobre el futuro de ese país la tomarán todos y no él.

Eso le valió al primer ministro griego no solo el reconocimiento de la comunidad internacional, sino hacer que la unión Europea replanteara su postura sobre la crisis en Grecia, además de un gran respaldo por parte del pueblo helénico.

A pesar de los amagues de Alemania, la segunda economía más poderosa de Europa y la quinta a nivel mundial, Grecia no se dejó amedrentar y sus habitantes decidieron rechazar el plan de austeridad que les querían imponer desde afuera para "superar" la crisis económica que los agobia desde hace varios años.

Hoy Grecia ve de tú a tú a todos sus socios, no es más, pero tampoco es menos, pide lo que es justo y sensato un plan más flexible para no ahorcarse y poder salir adelante de la situación que está viviendo.

Tuvo que hacerlo de una manera que disgustó a las potencias de Europa, pero que agradó a otras naciones con economías débiles y que pueden vivir una situación similar a la griega; Portugal estuvo en esa situación delicada hace un par de años.

Grecia no está pidiendo que le condonen la deuda, simplemente que no lo sometan a un plan de ajeno a sus intereses, para cumplirle a las potencias a costa de la desgracia helénica.

La decisión fue de la mayoría, no de unos cuantos como aquí en México, donde los "representantes" populares acorde a sus intereses y de sus respectivos grupos políticos, toman decisión a nombre de los mexicanos, sin tomar en cuenta la opinión porque ellos creen que eso es lo mejor para todos.

Y por creer que así va a estar mejor todo es que no toman en cuenta las masas, para qué si ya fueron avalados con su voto.

Pero eso es mentira, los diputados que nos representan llegan al Congreso de la Unión con el aval de un 25 por ciento en promedio del total de electores de cada distrito, es decir una cuarta parte.

Y con esa cuarta parte de representación ya se sienten autorizados para tomar decisiones que impactan en el pueblo de México, que puede ser para bien o tal vez para mal, según se quiera ver el propósito de una decisión.

Y para ejemplos basta como botones de rosa las grandes reformas estructurales que tanto han difundido y que a la fecha no se han concretado ni reflejado en la población.

En ninguna los legisladores, nuestros representantes nos convocaron para saber si estábamos o no de acuerdo, simplemente lo hicieron y ahí están los resultados, una reforma educativa que no avanza por la cerrazón tanto de la CNTE como del gobierno y negociar una salida.

Grecia ya dio el ejemplo, ojalá algún día lo clonen en México.