ADN mexiquense

Después del Niño ahogado…

Es común que la tragedia, provoque la indignación general de la sociedad, desate la cólera de las personas y hasta puedan cometer un acto de barbarie ante la impotencia de un hecho que marca la vida de una familia por la imprudencia de un sujeto falto de ética y de respeto por sus semejantes.

Así es como se puede resumir el comportamiento de las personas ante los hechos de los que son testigos de los atropellos que cometen los conductores de los autobuses de pasajeros que diariamente protagonizan un evento tráfico por no respetar los reglamentos de tránsito.

Lo peor es que la autoridad tolera que los camioneros se comporten de esa manera y no actúan hasta que pasa una desgracia que despierta el encono social en contra de quienes se sienten dueños de las calles y avenidas y que utilizan las vías para manejar como su estuvieran en una autopista en su lucha diaria por ganar el pasaje a la competencia, sin importar que ponen en riesgo la vida de muchas personas.

La avenida Juárez esquina con la avenida Morelos, en la ciudad de Toluca volvió a ser escenario de un fatal accidente en el que lamentablemente una menor de edad perdió la vida.

El cafre del volante no respeto las señales y embistió a la pequeña y a su madre, el evento hizo que los testigos detuvieran al conductor y en ese momento querían lincharlo ante la tragedia que ocurrió.

La autoridad actuó y anunció medidas más estrictas para el control del tráfico de los autobuses del servicio público de pasajeros en la zona urbana y sub de Toluca.

Anunció una serie de medidas para tratar de evitar que se registren eventos de esta naturaleza que desgracian la vida de miles de familias.

Lamentablemente la autoridad actuó después de una segunda tragedia, y hace efectivo el dicho "Después del niño ahogado, a tapar el pozo".

Ojalá que estas medidas para controlar el tránsito de los autobuses, sea permanente y se logré que estos respeten las reglas, pues muchas veces hay complicidades en entre ambos unos en que hacen como que respetan y otros que hacen como que aplican la ley.

La población de Toluca, merece respeto de las autoridades y de los conductores de autobuses, ojalá no sólo sea una postura política y en pocos días nuevamente las calles de las capital mexiquense sean autopista de los camioneros como lo han sido a lo largo de todos los años.