ADN mexiquense

Complicidad descarada

Misceláneas, vinaterías, papelerías, escritorios públicos, fondas, recauderías y demás pequeños negocios ubicados en la zona norte y norponiente de Toluca, así como en Metepec y Zinacantepec, están a merced de los delincuentes que cada ocho días pasan a recoger su cuota y a surtirse de productos si así lo requieren.

Lo mismo pasa en la zona sur y centro de la capital mexiquense, donde las autoridades policiacas hacen mutis y toleran esta indignante practica de quienes han optado por delinquir para obtener dinero fácil a costa de la gente trabajadora y honrada que busca obtener el sustento de su familia a partir de su labor.

Perfectamente ubicados los cabecillas y sus cómplices, denunciados por las víctimas, la policía asegura que no puede actuar porque no los han sorprendido en flagrancia.

Según el tipo de negocio es lo que le corresponde dar de cuota a la semana a los delincuentes, que con todo cinismo se presentan a los establecimientos a pedir la cooperación o de lo contrario amenazan a los propietarios de afectarlos a ellos y a sus familias que saben todo y no se van a tentar el corazón para actuar.

De mil pesos como mínimo a tres mil es lo que recogen cada ocho días estos sujetos que residen en los Sauces, en la colonia Tlacopan, Capultitlán, Santa Ana Tlapaltitlán, San Pablo Autopan y otros barrios y colonias de Toluca, en Metepec se ubican en la zona de la Pilita y de Infonavit San Gabriel y en el barrio de San Sebastián.

Los afectados han señalado los domicilios de los delincuentes y la forma en que operan y la hora a la que llegan a pedir su cuota y las policías no actúan a pesar de que hay denuncias levantadas en el Ministerio Público.

Es una complicidad descarada, de lo contrario ya hubiesen actuado y por consiguiente eliminado ese lastre que tanto daño le causa a la sociedad. Eso motiva a pensar que los policías reciben su parte de esos atracos que cometen cada semana.

Además de tener que mantener a esos parásitos, los comerciantes en pequeño también no se han librado de los asaltos cometidos por otros delincuentes que llegan de sorpresa y se llevan los 500 pesos de la cuenta y mercancía. No porque paguen una cuota están librados de que otros atraquen sus establecimientos.

Esto contrasta mucho con las cifras oficiales que aseguran que la incidencia delictiva es menor, probablemente lo midan en función de que sean menos las denuncias que se hagan en el ministerio público, pero las personas ya no denuncian pues saben que es inútil hacerlo, al constatar que no se hace nada en contra de quienes están ubicados, identificados y señalados como delincuentes, y todo porque no los han sorprendido en flagrancia.

Pero recuerdan las víctimas que el día que se decidan a hacer frente a estos criminales no los podrá parar la policía ni nadie y ellos harán justicia por propia mano ante la falta de la aplicación de la ley contra este lastre de personas.

A eso están orillando las autoridades a las personas, que están cansadas de tanto abuso de los delincuentes.

Dicen que para la lumbre hay agua.