ADN mexiquense

Calidad moral vs. el saqueo descarado

Desde el jefe de los intendentes que se lleva los sobrantes de detergentes, desinfectantes y aromatizantes a su casa y luego los vende entre sus vecinos, hasta los más encumbrados ejecutivos de la administración pública que manejan cuantiosos presupuestos para ejercerlos en beneficio de la población, pero que buscan de ese recurso obtener un beneficio propio, son los niveles de saqueo que se hace de lo que aparentemente es de todos.

Así está el nivel de corrupción en el aparato gubernamental donde no solo está el poder de dar contratos a los amigos y de ahí obtener una comisión, sino también la manera de tender puentes entre organizaciones supuestamente "sociales" para que éstas dispongan de los recursos en beneficio de sus agremiados y no para quien más los necesita.

Estudiantes de universidades públicas y privadas que llegan a realizar sus prácticas profesionales o su servicio social a dependencias de los tres niveles de gobierno municipal, estatal y federal y a los órganos administrativos y jurídicos de los Poderes Judicial y Legislativo, expresan su desencanto al observar la forma tan cínica con la que se hace el saqueo de los recursos públicos.

Si son esos universitarios que en las aulas reciben la cátedra de la ética y la honestidad en el ejercicio de la profesión, los que leen en los libros cual es la razón de ser de un hombre que sirve a su país.

Esos estudiantes se decepcionan al ver que su formación ética profesional dista mucho de lo que se hace en el ejercicio del servicio público y en la primera oportunidad buscan incorporarse a otro campo laboral que no sea del gubernamental pues no quieren contaminarse y creen que si existen áreas donde la ética y la moral que aprendieron en las aulas universitarias se pueden ejercer.

Relatan la forma de como algunos jefes de departamento que no tienen acceso a los grandes presupuestos buscan sacar ventaja y obtener una utilidad del dinero público presentando facturas elevadas por la compra de galletas o papel higiénico, refrescos y agua embotellada.

De igual forma a niveles de dirección general como se otorgan recursos públicos en cantidades mayores a gente que no tiene derecho a ellos pero lo dan por ser amigos o parte de una cofradía política para beneficio de unos cuantos.

Y más en la otorgación de contratos multimillonarios que se dan a partir de licitaciones públicas, pero da la casualidad de que a esas licitaciones se presentan hasta cinco empresas que son del mismo dueño, es decir una mera simulación.

Es indignante que los jefes de departamento de las dependencias pidan a sus subordinados les presentan facturas y les ofrezcan una comisión del ocho por ciento con tal de que se agote el presupuesto que tienen asignado.

No existe calidad moral en estos servidores públicos, es vergonzante en un país con tantas carencias y lo que hacen estos burócratas que se enriquecen del dinero de todos sin cumplir su cometido, el saqueo es brutal.

Es una burla que todavía nos hablan de transparencia y rendición de cuentas.