ADN mexiquense

Aterra tanta crueldad

"No puedo creer tanta crueldad, tanta saña", fue lo primero que se me vino a la mente cuando en la clase de Historia Universal la maestra Benita que nos impartía esa materia, narraba los horrores cometidos por los nazis en contra de los judíos.

No se concebía tanto odio hacia una raza ni tampoco la crueldad con la que se disponía de la vida de un ser humano por el simple hecho de ser judío.

Luego ví películas de la Segunda Guerra Mundial y también sobre los actos de barbarie cometidos por los nazis en contra de los judíos y yo aseguraba que eso era ficción que no podía haber tanta insensibilidad en los seres humanos para disponer con tanta saña de la vida de un semejante.

Pero no, la ficción fue superada por la realidad, la realidad ha sido más cruel de lo que se vé en las películas y se nos narra en los libros de texto.

Con el paso del tiempo asimilé los pasajes de la historia, y llegué a creer que eso ya no volvería ocurrir, que no pasarían crímenes tan horrendos, que quedaban en el pasado.

Pero no, el presente es tan cruel y tan despiadado como el pasado, donde unos cuantos someten a una sociedad entera a su disposición y hacen lo que se les dé la gana sin que hasta el momento el Estado haya mostrado capacidad para frenar tanta crueldad.

Ejecuciones arteras con el tiro de gracia, decapitados, descuartizados, traficantes de órganos, calcinados y feminicidios entre otros tantos eventos llenos de crueldad es lo que hoy rodea nuestro entorno.

Ayer al escuchar como un supuesto sicario del grupo de los Guerreros Unidos, narraba la forma en que aparentemente fueron calcinados los normalistas, me vino a la mente lo que en secundaria nos narraba la maestra de historia sobre las cámaras de gases de los nazis para el exterminio de los judíos.

Me quedó claro que no hay ninguna diferencia entre lo que hicieron estas bestias mexicanos con lo que hace más de 50 años los nazis, la crueldad en ambos casos es lo mismo.

La semejanza en ambos actos de barbarie es que mataron a personas inocentes en el primer caso por ser judíos, y en el caso mexicano por el simple hecho de ser estudiantes normalistas contestarios y críticos del Estado.

Preguntaba a un sicólogo y a un siquiatra, ¿cómo puede caber tanta maldad en la mente de una persona para cometer un acto de esta característica? ¿Por qué tanta saña en una ejecución? ¿Mátalo y ya, para que desfigurarlo u hacerlo cachitos o triturarlo?

Ambos profesionistas, concluyeron: "Hambre, miseria, abusos infantiles, traumas, inconciencia, adicción, odio y mucho rencor contra nuestros semejantes porque tienen unos más que otros, es lo que te lleva a cometer un acto criminal que te sorprende.

Es decir mientras perciban esos fenómenos, siempre habrá seres humanos con esa actitud despiadada de disponer de la vida de otros al grado de desintegrarlos.

Sí que aterra tanta crueldad.

Y cómo dijo Rigoberta Menchu: "Las verdad es lo único que va a dar tranquilidad a Ayotzinapa, verdades a medias y mentiras piadosas, nunca".