ADN mexiquense

Acoso sexual laboral y estudiantil

Luego de la denuncia pública de la red de prostitución que presuntamente operaba el dirigente del PRI en el Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, queda claro que este tipo de prácticas, así como el acoso sexual son cotidianas en los ámbitos laborales tanto del sector público como del privado y peor aún en instituciones educativas.

No se descubrió el hilo negro, pues este no es un caso aislado de la forma en que muchos hombres y mujeres con poder abusan y aprovechan su posición para tener y gozar del sexo a cambio de su ayuda.

Y obvio no es una particularidad de nuestro país, esas actitudes se observan ern todos lados, el caso de Italia con Silvio Berlusconi, en Inglaterra con unh miembro del Parlamento.

Estas acciones de vileza van más allá del favor sexual, pues en muchos casos se hace uso del poder para amenazar de muerte o de cárcel a quien no acceda a las pretensiones del jefe o de la jefa.

Pueril y vergonzante que nuestro país se distinga al igual que Italia e Inglaterra y España por acciones de esta naturaleza, que en el mundo se nos señalé como un Estado en donde para poder tener un trabajo seguro o pasar una materia o bien para acceder a ciertas prestaciones a las que por ley se tiene derecho, se tenga que denigrar a las personas.

Indignante observar en las instituciones educativas de los niveles de secundaria a profesional, como ciertos maestros sin escrúpulos y con traumas abusan de su poder en el aula para condicionar calificaciones a cambio de un favor sexual.

Por eso además de hacer pública una denuncia y exigir que todo el peso de la ley caiga sobre este tipo de personas como Cuauhtemoc Gutiérrez de la Torre, por los daños que causan a las personas tanto físicos como sicológicos, habría que crear conciencia para que las víctimas o posibles víctimas denuncien esas bajezas de los jefes y de los maestros.

No se puede ser indiferente ante tantos actos de acoso sexual en todos los niveles de gobierno, donde personas con cierto poder en lugar de hacer su trabajo y hacer cumplir la ley y responder por lo que le pagamos todos nosotros con los impuestos, busquen saciar instintos sexuales a costa de la integridad de las personas que son sus subalternas.

Y obvio no se denuncian por miedo a una represalia como quedarse sin trabajo o ir a la cárcel o morir, porque esos son los alcances de las amenazas de quienes abusan del poder para saciar sus placeres sexuales.

Testimonios de algunos casos que se han denunciado, no han terminado bien, la mayoría se va a archivo porque no hay continuidad, las víctimas por temor a represalias o a que no se les haga justicia prefieren abandonar el caso.

Regularmente el acoso es más hacía las mujeres, pero también los hay aunque en menor medida a los hombres.

Que el peso de la Ley caiga sobre el líder priista del Distrito federal y pague en la cárcel y sea el primero de muchos otros funcionarios de todos los niveles que empiecen a pagar por esos abusos y excesos en el ejercicio del poder.