Control solo de palabra en frontera sur de México

El tráfico de migrantes es un negocio bastante lucrativo que genera ganancias a las policías locales, que se hacen las disimuladas, y muchos ingresos para los comercios legales.

México prometió detener el flujo de inmigrantes centroamericanos que cruzan su territorio hacia Estados Unidos y para ello ha dicho que reforzará los controles en su frontera con Guatemala, notablemente porosa, pero los mensajes cruzados entre los mandatarios de México y Guatemala en poco más de una semana han ofrecido pocos detalles sobre cómo se va a proceder. En el terreno, la realidad sigue siendo la misma.

Decenas de centroamericanos que pagaron mil 500 dólares cada uno seguían cruzando esta semana el caudaloso río Suchiate en balsas improvisadas con tubos y tablones de madera, ante la mirada de la policía mexicana y los agentes de inmigración ubicados en la orilla.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto asegura que detiene y deporta a muchos más centroamericanos, pero no queda claro si las detenciones han aumentado en porcentaje o, simplemente, se han multiplicado al aumentar el número de inmigrantes centroamericanos que intentan cruzar la frontera de México.

En Estados Unidos, la ola migratoria ha abrumado a la Patrulla Fronteriza, a los refugios y a los tribunales de inmigración. Altos funcionarios, entre ellos el vicepresidente, han viajado a América Central con un severo mensaje para aquellos que contemplen hacer ese viaje y el presidente Barack Obama está buscando 3 mil 700 millones de dólares para responder a la crisis. Más de 44 mil menores no acompañados procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras han sido aprehendidos en la frontera de EU desde octubre hasta finales de junio.

Washington ha presionado discretamente a México. Sin embargo, en un encuentro el 20 de junio en Guatemala, el vicepresidente estadunidense Joe Biden advirtió al secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong que con el crecimiento económico en México, los centroamericanos tal vez decidan quedarse en el país, de acuerdo con un funcionario enterado de la sesión.

Peña Nieto anunció este mes un plan que incluye más estaciones de inspección fronteriza para ayudar a combatir el tráfico de migrantes desde Guatemala, El Salvador y Honduras. Osorio Chong dijo la semana pasada que México ya no permitirá que los inmigrantes se suban en el tren La Bestia.

Se esperaba que el gobierno ofreciera detalles sobre el esfuerzo el martes pasado, pero en lugar de ello las autoridades anunciaron el nombramiento de Humberto Mayans, un político poco conocido, para encabezar la Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur.

Las autoridades prometieron nuevamente mejorar las instalaciones en los cruces fronterizos, pero tampoco dieron detalles de lo que están planeando.

La frontera sur de México mide menos de la mitad que la del norte, pero sus densas selvas la vuelven muy difícil para la policía, en particular para un país que padece por la corrupción y la violencia de la delincuencia organizada.

Los políticos mexicanos por lo general ven pocas ventajas en detener a los migrantes que cruzan el país para llegar a EU. Los migrantes se quedan solo algunos días.

Es más, el tráfico de migrantes es un negocio bastante lucrativo que genera ganancias a las policías locales, que se hacen las disimuladas, y muchos ingresos para los negocios legales.

En una purga en 2010 y 2011, el Instituto Nacional de Migración (INM) despidió a más de 400 agentes por supuestamente aceptar sobornos, extorsionar a migrantes o no aprobar los exámenes de eficacia. Es frecuente escuchar a los migrantes centroamericanos decir que la policía local en el norte de México los detuvo y entregó a bandas criminales que los liberan a cambio de rescates.

Los cruces informales se han tolerado durante tanto tiempo que se han convertido en un pilar de la economía de la frontera sur. Los guatemaltecos revenden los productos mexicanos en el otro lado, innumerables bares y salones de baile operan en el lado mexicano donde trabajan mujeres centroamericanas.

Sin embargo, las detenciones han aumentado. A finales de junio, el INM informó que en el primer semestre del año detuvieron a 10 mil 505 menores migrantes, más que en todo 2013. Las deportaciones mensuales aumentaron dramáticamente en mayo, casi al triple comparado con enero.

Para muchos, la mejor oportunidad de llegar el norte es el tren. Sin embargo, incluso aunque los funcionarios impidan subirse a La Bestia, no es el único camino para atravesar México. Los migrantes que tienen dinero para pagar a los contrabandistas viajan en coche o autobús.