En sintonía

La terca ceguera de los gobiernos

No resulta novedoso que dentro de las muchas asignaturas que históricamente tienen pendientes los gobiernos, del nivel que quieran, es la atención puntual a las necesidades de las minorías que por su sola concepción no los debe volver imperceptibles para quienes están obligados a gobernar para todos.

Desde luego que cuando hablamos de minorías nos referimos a quienes salen de la generalidad y conforman, aún sin quererlo, grupos de personas que tienen habilidades distintas, creencias y preferencias.

En estos grupos encontramos a los que sufren alguna discapacidad sea por nacimiento o bien adquirida a lo largo de la vida, eventualidades de las que nadie jamás podremos estar exentos.

Si la vida es así resulta entonces todavía más vergonzoso que gobiernos pasen por una responsabilidad y en poco o nada contribuyan a generar beneficios a estos grupos, ya de por sí vulnerables, y con todo derecho de exigir se atiendan sus necesidades más apremiantes, tan simple como espacios de convivencia plurales, que nadie ha tenido la capacidad de brindar.

Este martes, mañana, por ejemplo se celebra el Día Internacional del Bastón Blanco o el día de las personas ciegas y seguro estoy que ni los gobiernos de los municipios conurbados ni los sistemas para el desarrollo integral tienen en sus agendas al menos recordarlo. Que celebren o no resulta absolutamente intrascendente si ni siquiera se detienen a pensar en lo que a ellos les hace falta, un poco de atención al menos.

Ellos, los invidentes, no necesitan que como en algunas ocasiones, por un solo día y por unos minutos, los demás nos pongamos una venda en los ojos para hipotéticamente “entender” lo que ellos sufren por vivir en un mundo en el que no están considerados.

Lo deseable es que la celebración se lleve a una legislación donde se decreten los derechos hacia los ciegos y obligaciones para quienes formamos parte de una sociedad empeñada en volver más difícil su vida.

No resulta casual que los alcaldes de Tampico, Madero y Altamira hayan desempeñado ya el cargo de diputado, de hecho formaron parte los tres de la anterior legislatura.

Con esta consideración valdría la pena que en sus reglamentos urbanos incluyeran aspectos que tienen que ver con el orden. Por ejemplo obligar a construir banquetas sin deformidades, que los negocios no coloquen sus anuncios en las banquetas y sobretodo que no hagan ruidosas promociones con equipos de sonido ensordecedores. Eso sería de bastante ayuda para los invidentes. Ojalá.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.