En sintonía

No sólo la chatarra estorba

Recién fue anunciado un operativo para erradicar de la vía pública la chatarra que ha permanecido por años en las calles de Ciudad Madero, acción que debería tener una réplica en Tampico y Altamira en un esfuerzo conurbado por atacar esta vieja problemática, siempre reclamada y pocas veces escuchada.

Naturalmente que las acciones por su nombre se entienden perfectamente y se trata de llevar todas aquellas unidades motrices, que en calidad de nada se encuentran en la calle, y llevarlas al mesón municipal en algunos casos y en otros seguramente para ser destruidas pues finalmente se trata de fierros viejos que ni a sus dueños -de tenerlos- les interesa sacarles ningún tipo de provecho.

A esta iniciativa que evidentemente no será bien vista por muchos deberían ser añadidas acciones para que todos aquellos talleres mecánicos que operan en la calle, y sus propietarios sobretodo, fueran al menos advertidos para que no permanezcan en la ilegalidad, debido a que sus negocios provocan perjuicios a terceras personas, generalmente vecinos que están fastidiados de lidiar con ellos y sus trabajadores.

La aplicación estricta de reglamentos municipales no puede tener distinciones ni considerar sólo algunos sectores en específico; si la chatarra permaneciera en arterias de elevado tráfico desde luego que sería retirada sin previo aviso, como hoy ocurre.

Son muchos los reclamos que para motivar la acción del gobierno se han venido generando, con argumentos que estos vehículos en abandono suelen ser nidos de alimañas y en ciertos casos el lugar donde se esconden quienes son responsables de cometer delitos, ahí en las colonias donde los beneficios oficiales no suelen ser comunes y menos frecuentes.

Debería ser un primer paso para que con posterioridad se logre regular, en ánimo de un sano convivio ciudadano, establecimientos tales como expendios de comida que no sólo ocupan un espacio en la calle, amparados claro con un permiso que el propio municipio extiende, sino adicionalmente ocupan los arroyos peatonales que el ciudadano exige para sí, para el resto que se ven limitados al uso de las banquetas.

Así como éste último ejemplo existen otros que igualmente son violatorios de los derechos generales que bien valdría la pena que los gobiernos de la zona volteen a ver, enumerarlos resultaría ocioso, veremos si son perceptivos.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.