En sintonía

Los efectos del nuevo sistema de justicia

Por sentido común debemos deducir que el nuevo sistema de justicia en nuestro país llegó tarde, lo que lo ubicó entre los más atrasados en América Latina, que considerando naciones centroamericanas en condiciones generales limitadas, no era poca cosa.

Hoy la realidad es distinta y la nueva manera de ejercer la justicia en algunas regiones del país está vigente.

El cambio ha sido paulatino y sus bondades en la práctica están todavía por conocerse y sobretodo encontrar coincidencias con lo que establece la hipótesis, esa teoría que coloca en contraste la tortuosidad de los juicios tradicionales que prevalecieron históricamente.

Hoy por hoy cualquiera que no sea acusado por delitos graves como la violación, homicidio o delincuencia organizada entre los más importantes, gozará de la presunción de inocencia hasta que el estado demuestre lo contrario.

Esa pequeña gran diferencia concede al acusado enfrentar su proceso en absoluta libertad con las bondades implícitas de, por ejemplo, no ir directamente a una cárcel o centro penitenciario en espera de un juicio alejado de sensibilidad y en el que por semanas, meses y años permanecían incluidos aquellos acusados sin pruebas sólidas.

Ahora muchos de esos delitos que hacen referencia a agravios ínfimos podrán dirimirse en un ámbito mediador que de ser exitoso, ni siquiera llegará a convertirse en un proceso, en un expediente gordo y polvoso que solía archivarse entre muchos otros.

Todo esto resulta favorable para una sociedad ávida de una justicia transparente y dinámica, aquella que no llene las cárceles de inocentes, y será una realidad en cuatro días más, cuando se apliquen los criterios en el nuevo método.

La problemática viene porque el estado solo se ha preocupado por capacitar a sus empleados, incluidos los defensores de oficio, olvidándose del grueso de abogados particulares que con sus propios medios han obtenido esos criterios aplicables.

Ojalá que no sea el inicio de una nueva actitud oficial que desdeña por sistema y que paradójicamente imparte injustamente la preparación que por fuerza debería considerar. A ver cómo nos va.

    Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima..