En sintonía

¿Cuánto perdemos en realidad?

Nuestra zona, al igual que otras regiones del país, ha sufrido importantes cambios y transformaciones a raíz de los hechos de inseguridad. Acentuada la delincuencia ha traído consigo una metamorfosis importante, tan notoria como perjudicial.

Quizá los hábitos rutinarios son los que por obligación debieron ser modificados en ánimo de no ser parte de la estadística, ese dato que muchas veces la autoridad minimiza solo porque el temor de denunciar es todavía mayor que los resultados logrados en el trabajo contra la inseguridad.

En esta dinámica los gobiernos también tuvieron que adaptar sus actividades, muchas de las cuales se vieron limitadas por meses y la mayoría ya no volvieron a su dinámica original.

Hoy no hay policías con esa formación de academia ligada al conocimiento de la ciudad que habita, la del barrio y sus problemas; por obligación hoy tenemos uniformados con perfil militar, no tan cercanos a la necesidad de la comunidad.

También se acabaron los tiempos en que se hacía un trabajo auténtico de ingeniería al frente de las delegaciones de tránsito y hoy no hay más mandos que tengan conocimiento de lo que se requiere para desempeñar estos cargos, más allá de cuidar a los elementos constantemente involucrados en hechos de corrupción.

La “inteligencia” vial, que debería imperar para dar paso a la liberación de calles y avenidas cada vez más saturadas, es escasa y hoy son contados los cruces con semáforo que tengan sincronía para no detener el tráfico en ocasiones cada cien metros, como sucede en el centro de la ciudad.

Por ahí retoman la creación de pares viales, que históricamente funcionan correctamente una vez que son aprovechados como alternativa, pero aún así la tarea en el tema es escasa.

Entre las acciones que indudablemente ganarían el reconocimiento de los automovilistas están por ejemplo suprimir las vueltas a la izquierda que eliminan el flujo en un carril de avenidas importantes, así como las rampas del transporte en la zona centro; en ambas a la autoridad le falta eso, ejercerla.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.