En sintonía

La marcha de los condicionados

Tal como nos sucedió a muchos en nuestra época de adolescentes, desfilar no se trata de un acto voluntario, más bien siempre estuvo condicionado a una sanción en lugar de una motivación y eso mismo les pasa a miles de trabajadores, a los que se les generaliza como obreros, quienes por pertenecer a organismos sindicales deben participar por fuerza y no a voluntad.

Recordar el hecho que conmemora el yugo desprendido de quienes sometieron a los trabajadores a una esclavitud insoportable es algo que resulta admisible, lo que no, es que cuál formato único, cada año y desde muchos atrás sean las mismas exigencias “propuestas” por los dirigentes sindicales, muchos de los cuales tienen una vida holgada, con lujos inmorales, que obtienen gracias a sus trabajadores.

Y esos caciques, son los que cada año promueven esas consignas cuando son ellos mismos o sus familias los que están insertos en la burocracia, y se les da perfectamente eso de manejar dos rostros en afán de logros personales.

Es así como, en esta época, por ejemplo, prometen ese voto corporativo a los candidatos que forman parte de esa misma estructura corrupta, deshonesta que busca perpetuarse en el poder, como si su similitud los volviera casi idénticos.

Lo vemos en esas marchas de cada día del trabajo donde el tinte político sobresale de los objetivos y las exigencias del trabajador eternamente manipulado, exprimido hasta el cansancio, que sobrevive con salarios de vergüenza y bajo condiciones hoy en día no tan dignas aunque muchos patrones presuman lo contrario.

Hoy son menos los trabajadores obligados a marchar por el mismo desempleo que crece cada vez en medio de una serie de circunstancias que no permiten la generación de espacios ya no sólo para las nuevas generaciones de profesionistas, ni siquiera para los que con su experiencia pueden y deben aportar a la productividad.

Hoy por medio de compañías externas se desplaza a muchos empleados, antes fijos, y lo hacen sin ofrecer las garantías ni prestaciones establecidas por la ley.

En fin, pocos motivos para celebrar y mucho por mantener los reclamos, los que se encargan de acallar los caciques y políticos de siempre.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.