En sintonía

No más largas al rescate de la historia

Muy probablemente, para muchos lugareños de la zona ejidal de Altamira, la aparición repetida históricamente y hasta generacional de aquello que es más que un indicio de la presencia de tribus huastecas, no resulta novedoso del todo; pero sí lo debería ser para quienes por obligación deben provocar la difusión en forma de este privilegio.

Y es que la vocación de Altamira no puede únicamente seguir enfocada a la industria; el turismo recreativo y cultural deben explotarse en paralelo.

El asunto es que Villa Cuauhtémoc, sin ser una zona eminentemente arqueológica comparada con otras regiones del país, es poseedora de una riqueza importante que ahí ha estado por años; décadas de generaciones han sido testigo de sus hallazgos, de artesanía hecha por ancestros pobladores antes de la Conquista llegada desde el Viejo Continente.

Aunque los descubrimientos dejaron de ser sorpresivos y fortuitos, pocos han dedicado interés histórico a los hechos pregonados por quienes han trabajado la tierra como un modo de vida.

Tan es así que desde las expropiaciones de tierras ejidales, pagadas “a peso” para la instalación de la industria con cercanía al -entonces novedoso- puerto de Altamira, nadie advirtió que bajo la tierra había una riqueza sin posibilidad de calcularse en monetario.

Ocurrió que mientras máquinas trabajaban para montar empresas, cavaron sin recato aplastando una parte importante de la historia de nuestra cultura, de nuestro país y nuestro estado. Paradójicamente se trataba de compañías cuyos capitales provienen del extranjero y poco les importó la destrucción, arrasar con los vestigios se convirtió en objetivo indirecto.

La oportunidad de rescatar lo poco o mucho que aún queda está ahora en manos de quienes gobiernan actualmente, pues quienes les antecedieron se encargaron de enviar a un rincón polvoso las piezas que por años se mantuvieron en un sitio inadecuado bajo la plaza de este municipio.

Se dice que muchas de estas piezas se extraviaron en la agónica espera de un buen recinto, un digno museo. Puede ser el momento.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.