En sintonía

A juicio, la duda social


En un caso absolutamente distinto a los crímenes de los que tuvimos conocimiento en los meses recientes, sin dudar, en el que la niña Melany Viridiana fue victimada, conmovió a la sociedad en general, no sólo porque se trataba de una persona inocente, sino también por la crueldad empleada en su asesinato.

Cuando recién sucedieron los penosos hechos, las autoridades se reservaron el motivo del secuestro, que por sentido común y deducción simple existió como sospecha; quizá por no hacer más intolerante la pena a la familia no se hizo mediático pero existió una violación que hoy se sabe por la aparente confesión de quien apodan el loco y a quien se le sigue ya un proceso penal.

Más allá de lo emblemática que resultó la presentación de este individuo, a dos meses exactos de haber sido descubierto el cuerpo de la menor, los argumentos que fueron dados a conocer en los que se revela a un psicópata con tendencias altamente criminales, no resultaron del todo creíbles para una buena parte de la opinión pública que duda razonablemente.

No se trataría de no creer en los dichos de quienes están a cargo de la impartición de justicia en la entidad, pero tampoco tendríamos porque quedarnos con su versión, con una verdad que podría no ser absoluta, todo esto en una primera impresión.

La polémica se dio desde el inicio y de manera permanente desde el viernes. Hay una especie de incredulidad entre quienes volvieron  todavía más las de por sí muy dinámicas redes sociales.

Hoy se sabe que el inculpado ya había sido detenido por este mismo caso pero que fue dejado en libertad al no tener -los ministeriales federales- elementos para acusarlo.

Adicionalmente se habló de las tendencias supuestamente satánicas del acusado, de las evidencias por él plasmadas en las paredes donde supuestamente vivía, propiedad que además no permanece asegurada a pesar de ser parte de la averiguación.

Elementos para dudar existen y lo que la sociedad no desea es que se le pretenda engañar con un montaje y un inocente procesado.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.