En sintonía

Entre festejos e incertidumbre

Tantas cosas han pasado en el año que está por concluir que de alguna manera se reflejan en la mesura que algunos han tenido para gastar en solo lo necesario durante estas fechas, necesariamente consideradas para festejar, cada quien a su manera y presupuesto.

De hecho ha sido esta temporada un tanto descolorida, desangelada, con un entusiasmo, en general, bastante disminuido en comparación de otros años en los que la algarabía era sobresaliente.

Hoy todos van de allá para acá con la única lógica de adquirir obsequios para salir del compromiso y regalar a sus cercanos, a sus amigos, un presente propio a la Navidad.

Desde luego que el tema económico pasa por la posibilidad de gastar, poco o mucho, lo que viene como una retribución adicional a lo que el sueldo proporciona a todos quienes trabajan. Hay otros que ni eso alcanzaron por diversas circunstancias.

Las fiestas están apagadas, e insisto diferentes a las de años anteriores, porque la gente respira y vive los problemas sociales, económicos y hasta los que repercuten tras las reformas a la constitución como un factor de cambio en negativo para nuestro país.

Sin que necesariamente sea una elevada probabilidad, hay quien considera que podría tratarse del preámbulo de una nueva devaluación que evidentemente estallaría en una crisis económica peor que la que dejó a su paso los hechos de inseguridad hace menos de cinco años.

Algunas fuentes de empleo se han perdido en el último trimestre y las esperanzas se trasladan a las que sin duda llegarán con las inversiones amparadas tras la reforma energética.

En este sentido hay quienes en franco escepticismo han asegurado que ni eso se logrará el próximo año pues la paridad del peso frente al dólar no resulta conveniente para quienes pretenderían hacer negocios en México. Con pérdidas no hay posibilidad de asumir ese riesgo, comentan.

El gobierno ha insistido en que estos problemas serán transitorios y se habrán de superar; quizás si, el tema es que antes habrá que hacerle frente a sus efectos. Ya lo hacemos.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.