En sintonía

La delgada línea entre la vida y la muerte

A lo largo de la historia moderna, la intervención de los distintos cuerpos de auxilio hacia emergencias reportadas por la población civil permanecieron respaldados por deficientes plataformas de comunicación.

No por nada la Cruz Roja, la institución probablemente más demandada, desistió a permanecer ligada al número de emergencias para operar uno propio y hasta aplicaciones desarrolló para estar más cerca de la comunidad, probablemente fue un llamado a tiempo a los gobiernos para avanzar seriamente y dejar de lado actitudes indolentes.

En tiempos de crisis, cuando la inseguridad se acentuó en nuestra entidad, quienes trabajaban en el llamado C-4 llegaron inclusive a ignorar los llamados de los ciudadanos en problemas y ya ni hablar de la actitud cobarde de las policías que sencillamente se ocultaban cuando su presencia era necesaria. La población sabía que nuestros vigilantes medrosos se ocultaban de la delincuencia.

Por ello hasta los protocolos de la Cruz Roja debieron cambiar pues ni sus técnicos, que ellos sí en legítima actitud profesional, estaban a salvo de un eventual ataque.

El tema es que entre indolencia y los llamados de broma, hablar al 066 para solicitar auxilio se volvió un suplicio. Otras veces ya ni respondían y otras más sus operadores apelaban al cansancio de quienes quedaban decepcionados, a merced de su suerte.

Hoy la historia es distinta y más que evolucionar se modificó todo el concepto de atención por medio del mismo instrumento pero con, ahora sí, una mayor capacidad para poder actuar puntualmente en casos de emergencia.

Esta metamorfosis promete una labor más dedicada y cercana a lo deseable, finalmente es una especie de copia a lo que por décadas se ha hecho en Estados Unidos, y en ese sentido vislumbra la posibilidad de actuar en beneficio de la población civil.

Considerando esa profesionalización habrá que dar un voto de confianza y esperar que los resultados en realidad se reflejen en salvaguardar la vida de quienes la tengan en riesgo de manera intencional o en forma circunstancial.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV

Hasta la próxima.