En sintonía

La cuesta que se ampliará por meses

Las fiestas decembrinas quedaron atrás y las celebraciones en torno a ellas están prácticamente llegando a su fin con el Día de Reyes y la tradicional partida de rosca, que se traduce en el último evento para el que todavía alcanza, con lo poco pues que nos queda de nuestros emolumentos recibidos hace unas semanas apenas.

La llamada “cuesta de enero” inició para muchos desde diciembre y aún antes con los aumentos prematuros de muchos productos y servicios que literalmente se mimetizaron con la euforia de los gastos que sin control, en la mayoría de los casos, se realizaron en la época navideña y de año nuevo.

Y con el año llegó un nuevo “gasolinazo”, con impuesto añadido a consideración de la reforma fiscal recientemente aprobada y promulgada, lo que va directamente a los precios de productos de la canasta básica que en escalada estarán impactado el bolsillo y la economía de quienes mediante su trabajo no logran estar en paralelo con sus salarios, muy por debajo de lo deseable.

Quienes tienen un legítimo conocimiento de temas económicos consideran que la estabilidad en cada familia no vendrá en un espacio corto de tiempo sino que llevará meses poder regular sus gastos que necesariamente deberán estar sujetos a prioridades por un lado y limitaciones por el otro.

Las repercusiones de haber gravado algunos alimentos ya tiene algunos efectos, algunos comprensibles pero de ninguna manera justificables. Hemos visto como algunos, en una argumentada desobediencia civil, han adquirido productos con esas características omitiendo el impuesto al valor agregado.

Ese movimiento apenas empieza y hay quien considera que podría ser emulada y multiplicada.Visto en términos prácticos no pagar íntegramente el precio de algo que adquirimos, con impuesto justo o no, equivale a un robo parcial que obligará a la aplicación de la ley en el momento en que se lo propongan quienes dedicados al comercio se sigan viendo agraviados.

Cierto es también que como ciudadanos nos corresponde todo el derecho para cuestionar a nuestros diputados, a nuestros senadores, en torno al asunto de los impuestos y su aprobación.

Ellos deben dar la cara y justificar ante quienes son sus representados el porqué de estas decisiones que han derivado en tanto incremento.

El detalle está en no permitir que nuestros políticos se sientan autónomos porque no lo son, su trabajo depende de nosotros.