En sintonía

Los caprichos sindicales

Evidentemente al paso de los años, aquellas luchas encabezadas por organismos sindicales que constituidos para la defensa de los derechos de sus trabajadores, se han venido desvirtuando y hoy por hoy con su esencia perdida, pelean por todo incluido el poder que otorga privilegios, canonjias a las que no están dispuestos a renunciar.Con o sin argumentos, sus movilizaciones y protestas son manipuladas por  líderes que llevan en sus cargos muchos muchos años, obteniendo una serie de beneficios para sí principalmente, y luego también para sus representados.

Sus exigencias van en paralelo a sus ambiciones para gozar de privilegios desde donde se toman decisiones; suelen ser en su mayoría posiciones intransigentes, ventajosas y desproporcionadas a lo que en realidad aportan en términos prácticos.

La presencia de sindicatos al interior de oficinas de gobierno y de empresas de capital privado, podrían ser en la hipótesis un factor de equilibrio aunque no siempre suele ser así; su inclinación casi en cualquier circunstancia está vinculada a una directriz corporativa que defiende causas muchas veces indefendibles.

Hoy es fácil ver como cualquier sindicato puede manifestarse y paralizar actividades a costa de lo que sea; el tiempo que dedican a sus protestas, aunque no dentro de sus contratos ley, no es finalmente un factor para ser descontado en los salarios de sus trabajadores, sus adheridos.

La capacidad de movilización con rasgos intimidantes de los gremios obreros causan una lógica reacción entre quienes se ven aludidos en sus protestas y muchas veces, ceden a sus peticiones hasta donde es posible estirar la relación.

No causa sorpresa que, sobre todo al interior de los sindicatos que están al servicio de dependencias gubernamentales, que en forma sistemática busquen desestabilizar la operación de las mismas y más allá exijan la destitución de quien les incomoda en su operación, en sus acciones para encontrar espacios que reclaman para dar rienda suelta a su grilla.

Quizá sí los sindicatos y quienes los dirigen, tuvieran la capacidad e inteligencia para dimensionar que no son ellos los que generan los espacios laborales sino las empresas y el gobierno, sabrían también que las fuentes de empleo no pueden estar sujetas a sus caprichos, de esos líderes charros que se aferran a permanecer ahí, enriqueciéndose.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.