En sintonía

Sin alumbrado, no hay seguridad

Desde tiempos inmemorables, la realidad supera casi siempre la voluntad humana, y la política de los gobiernos suelen ser ejemplo de ello.

La necesidad crece y no hay recursos que alcancen para ofrecer los servicios que por obligación tienen que brindar a la ciudadanía que exige en ese paralelo.

Desde luego que hay estados y municipios que, por medio de administraciones eficientes, han logrado ofrecer beneficios en temas básicos como pavimentación y alumbrado público.

No ha sido el caso de nuestra zona conurbada, que ha visto pasar gobiernos y gobernantes, sin lograr satisfacer las exigencias que casi siempre están ligadas a seguridad, mejores calles y que éstas se encuentren debidamente iluminadas, lo que no pasa desde hace mucho.

Las administraciones suelen escudar su incompetencia en el crecimiento desmedido de las colonias en sus municipios, sin embargo no hay que estar tan alejados de los cascos principales de cada ciudad para percatarnos que eso únicamente es un falso argumento, que el descuido no está vinculado a la lejanía, que las carencias se mantienen muy a pesar de los discursos.

Cuando la inseguridad pasó por su más aguda crisis pocos se preocuparon por mejorar el alumbrado público, y la delincuencia, la común que aprovecha las circunstancias, encontró en las penumbras a su más cercano aliado para acechar a la comunidad volviéndola víctima del desinterés de quienes desde el gobierno no hicieron mucho por atender debidamente el problema. 

Hoy la historia no es distinta, muy a pesar -decía- de las buenas intenciones por hacer que cambie, pues colonias de toda clase social están parcialmente a oscuras permitiendo que la seguridad y el patrimonio de muchos esté en permanente riesgo, ni la policía logra con sus acciones lo que la iluminación podría, así de simple.

No resulta admisible que el gobierno, del nivel que quieran, no atine asignar entre sus prioridades presupuestos que lleven a la iluminación integral de las colonias sobretodo las de mayor atraso en este renglón. 

Hoy existen intentos por remediar esta problemática y dado que los más recientes gobernantes han tenido la misma oportunidad, a los gobernados no nos queda otra que creer en una mejor atención y que al menos se considere que los delitos no disminuirán en tanto nuestras ciudades se mantengan con colonias sombrías.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTV Hasta la próxima.