En sintonía

Terminó Semana Santa atípica

Ya los hechos de inseguridad ocurridos pocos días antes de la Semana Santa, parecían presagiar unas vacaciones intranquilas, distintas a las anteriores -incluidas la de 2010- y que los resultados no serían los que planificaron gobiernos e iniciativa privada, era casi un hecho. 

A pesar de ello y de la muy mala campaña emprendida en medios de otras entidades y por supuesto redes sociales, muchos turistas llegaron a la región porque así estaba en sus planes.

Tampoco se trataría de ignorar que hechos de inseguridad siguen presentándose en medio de todos estos días de asueto y menos aún que el riesgo se mantiene para todos, locales y foráneos; en esto no hay distinción.

Lo cierto es que, no por lanzar reclamos los enfrentamientos terminarán de la noche a la mañana, entendemos que el problema requiere de un tratamiento especial y que el proceso para que regrese la tranquilidad llevará tiempo.

Vacaciones inusuales porque en la época en que se acentúa la tolerancia con nuestros semejantes como uno de los valores que debemos reforzar, nos encontramos con un incidente en el que por desgracia un pequeño murió tras ser atropellado mientras tomaba parte de una peregrinación propia de la semana mayor.

Una nimiedad causó esta tragedia que enlutó a una familia, a todo un barrio.

Distinto este receso, porque hacía mucho tiempo que no se registraban tantos decesos por ahogamiento en tan pocos y tan icónicos días.

Esas noticias que no quisiéramos conocer pero que lamentablemente tenemos que admitir se originan por un vacío que se produce entre quienes planean la logística de la seguridad en playa y quienes están para supervisarlas, de darles el seguimiento puntual para no ennegrecer la estadística.

Todavía recuerdo que hace al menos un par de años se habló de aplicar a rajatabla un reglamento, que entiendo existe, en contra de aquellos que ignoraran las recomendaciones de quienes permanecen como vigías en el llamado máximo paseo regional.

Detener y llevar a la cárcel a quienes intencionalmente expusieran su vida era esa opción que ya no lo fue, se relajó la medida.

Peculiar también fue no encontrar agentes viales en la calle y con ello una actitud anárquica entre algunos que ni semáforos ni sitios de estacionamiento destinados a discapacitados respetaron en esta temporada que termina y da paso a La Pascua, en la que ojalá cambie este panorama.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.