En sintonía

Tecnología que desintegra familias

Lo que ha sucedido con la comunicación móvil en los últimos 20 años -quizá poco más- ha sido sorprendente. Que lejos se percibe la tecnología aquella de localización mediante un radio unidireccional (bípers) y los incipientes teléfonos celulares, los llamados ladrillo en los años ochentas y principios de los noventas.

Lo de hoy es la telefonía “inteligente” diseñada para comunicar más allá de una simple llamada. El acceso a internet inalámbrico mediante estos aparatos es como un juego de niños y las compañías encargadas de su comercialización no se cansan de invertir en el desarrollo de mejoras que se traducen en un servicio cada vez más eficiente.

Muy a pesar de lo anterior, este avance tecnológico tiene también sus desventajas y es que algunos exageran en el uso de esta comunicación que paradójicamente acerca de manera virtual a los que están lejos y aleja cada vez más a los que están cerca.Hoy todo mundo “textea” desde cualquier lugar, no hay sitio que sea límite para ello, incluso tras el volante de un automóvil. Sucede en las escuelas, en el transporte, caminando por una banqueta y que decir en el trabajo y en la casa; para esto no hay límites.

En antaño recuerdo que mientras uno caminaba por la calle, ver de frente a las personas era algo tan común que hasta el saludo compartía. Actualmente muchos ni siquiera levantan el rostro al caminar, al permanecer quizá en una banca de una plaza, en el asiento del transporte público; su atención permanece en el teléfono, rompiendo así el contacto con su entorno.

No suena exagerado que muchos de los problemas que viven muchas familias en la actualidad están de alguna manera ligados al uso de los móviles. La comunicación se ha perdido en la intimidad del hogar y platicar de nuestras cosas viene siendo más común muchas veces con individuos que ni siquiera conocemos o de quienes sabemos poco.

También hay quienes consideran que parte de la desintegración familiar, que forma parte de un problema social grave actualmente, tiene su origen, entre otros motivos, por la ausencia de diálogo entre quienes viven envueltos por la modernidad, por las redes sociales que en definitiva suelen ser perjudiciales si se utilizan sin límite.El ritmo de la tecnología seguirá ofreciendo una serie de ventajas para quienes accedemos y nos interesamos a ella, ojalá que sea en paralelo al interés por nuestras familias y sus problemas.

Sus comentarios los recibo con gusto en mi dirección electrónica eduardo.arias@milenio.com y en Twitter @EduardoAriasTVHasta la próxima.